El sigilo trae malos augurios para la Ciuden
No corren buenos tiempos para la Ciuden, ese proyecto que aterrizó en el Bierzo de la mano del ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y que ahora, tras el desembarco del PP en el Gobierno y de la nueva dirección, va de cese en cese y de sobresalto en sobresalto. Ayer mismo se conocieron los despidos de la directora del museo y de la arquitecta, con lo que son cinco ya las personas de las que se ha prescindido.
Y mientras, nada se sabe de las intenciones con las que trabaja el nuevo equipo directivo para seguir con este macroproyecto que no sólo es importante sino vital para el desarrollo de la comarca berciana y de la provincia.
Las últimas noticias que se están conociendo desde el seno mismo de la Ciudad de la Energía no auguran más que negros nubarrones. Tanto, que en apenas una semana se ha pasado de un posible ERE que afectaría al 10% de la plantilla, a que el nuevo director general de la Ciuden, Melchor Ruiz, confirme a este periódico que serán el 40% de los trabajadores los que se verán afectados por ese expediente.
La importancia que la Ciuden tiene para el Bierzo exige claridad, de parte de la nueva dirección, y que se explique de una vez por todas hacia dónde quiere dirigir el futuro de un proyecto en el que ya se han invertido millones de euros y que no puede quedar ahora en la nada.
Y, desde luego, las últimas noticias y, sobre todo, el sigilo con el que se está llevando todo trae muy malos augurios para la Ciuden.