Los ciudadanos deben saber a qué atenerse
El fuego que se inició ayer en unos rastrojos provocó situaciones de desesperación entre los vecinos de Villamoros, que veían cómo las llamas se aproximaban a sus viviendas, sin que nadie acudiera a sofocarlas. Una desesperación que se transformó en rápida reacción en forma de cadena humana, que transportaba cubos de agua para apagar las llamas.
Llegados a este punto conviene que las administraciones, todas sin excepción, se sienten y hagan una reflexión. Es cierto que el fuego no fue a mayores, gracias a la intervención de los Bomberos de León y hasta de un helicóptero de extinción de incendios de la Junta, pero lo que no puede suceder es que los vecinos vean cómo las llamas avanzan sin que nadie haga nada.
En situaciones de este tipo, aunque vistas después una vez que han sucedido no sean tan extremas, los damnificados no entienden de competencias. Ellos, con toda la razón, lo que quieren es que alguien, quien sea, les solucione el problema, que alguien apague el fuego, en este caso. A ellos les da igual si es con medios de la Junta, del Ayuntamiento de León o de la Diputación y, sobre todo, no entienden, tampoco tienen por qué, hasta qué punto debe elevarse el riesgo para que se intervenga.
Los ciudadanos pagan sus impuestos y quieren unos servicios, que deben prestarles las administraciones. Además, es necesario ya que los perjudicados por un incendio sepan a qué atenerse y a quién tienen que llamar.