Otra vida más allá del horizonte del carbón
En 1963 la Hullera Vasco Leonesa, la empresa de referencia de la cuenca y actualmente la única que sobrevive, llegó a emplear a 2.600 trabajadores, alcanzando una producción 870.000 toneladas de carbón. En los últimos tres años ha caído de las 936.329 del 2009 a las 656.762 del año pasado, y la plantilla apenas supera ahora el medio millar de trabajadores.
Los municipios más importantes de la cuenca perdieron un tercio de su población en el último cuarto de siglo. De 15.380 habitantes en 1986 pasaron a los 10.751 que residen actualmente en La Robla, La Pola de Gordón, Vegacervera, Matallana de Torío y Valdepiélago. Es la consecuencia de la disminución de la población activa y del empleo, la emigración y la caída de la tasa de natalidad. Pero frente a esos factores digamos que lógicos, o al menos comunes también en otras zonas de la provincia, hay otros más directamente causantes de una crisis cada vez más profunda cuyo final es todavía una incógnita. Por ejemplo la práctica inexistencia hasta hace muy pocos años de actividades alternativas al carbón capaces de relanzar la economía de las cuencas y la errática política de reactivación.
Crear empleo alternativo a la minería en las cuencas es ahora una tarea titánica. Pero pese al pesimismo generalizado debe imponerse el empeño por darle la vuelta a la economía de la zona con proyectos empresariales dirigidos a explotar la riqueza más evidente, su naturaleza, y a la vez la más olvidada. Buscar vida después del carbón.