Diario de León
Eduardo Aguirre
León

Creado:

Actualizado:

Lo importante es no acostarse con la crisis, que no se te meta en los sueños. ¡Qué más quisiera yo!, argumentarán al unísono el minero, el farmacéutico, un comerciante, este autónomo con impagos municipales, aquel trabajador con su puesto pendiente de un hilo, el gestor público… Pero hay que intentarlo, porque según leo sin calidad de sueño no hay calidad de vida. Llevo muchos años imponiendo en mi casa el toque de queda, que consiste en que a partir de la diez de la noche no se habla de ninguno de los tres mil quinientos doce temas y medio que pueden desvelarme. Churchill el día antes del desembarco de Normandía, ya en la cama, le soltó a su mujer, según ella misma contó después: «¿Eres consciente de que mañana cuando te despiertes podrían haber muerto 20.000 hombres?». No ha quedado registrado si la dama pudo pegar ojo, pero a mí mi mujer me espeta algo así y ya no vuelvo a incorporarme ni para orinar, allí me quedo, para siempre, con la mirada fija en el techo.

La noche es para descansar, o para dejarse confundirse por ella, como Dinio. Por cierto, hoy se presenta en Ponferrada el libro Hombres lobo en El Bierzo , de Toño Criado, a quien no tengo el gusto de conocer. A mí los vampiros me dan grima, pero, en cambio, no me importaría que me mordiese licántropo, si es en zona decorosa y recuperable. Una vez incorporado al gremio lobuno, cada noche de luna de noche sales de ronda, como de soltero; luego, regresas a casa, te preparas un bicarbonato, te cepillas bien los dientes, ¡y a la piltra!; das un beso a tu mujer, y en un santiamén estás ya dormido con la sensación del deber cumplido, sin que te vengan a la mente la puñetera prima de riesgo. No obstante, si no es mucho pedir, y sin ánimos de hacerle ascos a nadie, preferiría que el mordisco proviniese de una licántropa.

«Morir, dormir, ¡dormir! tal vez soñar» suspiraba Hamlet, a quien sus desvelos no le dejaban ver el bosque. Ahora, todo parece oscilar entre Guatemala y guatepeor . Por ello, debemos aferrarnos a las buenas noticias como el náufrago a la tabla que le trae el oleaje. Por ejemplo: el paro ha descendido en León en 394 personas. Vale. Otra: estamos vivos. Y aún otra más: ayer 2 de agosto hubo luna llena. ¡Uff!

tracking