Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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La concordia entre el Gobierno, la oposición y los barones de ambos sexos ha durado poquísimo, casi lo mismo que un porro a la puerta de un colegio. Parecía que todos iban a llevarse bien durante el tiempo que necesitaran para llevarse el gato al agua, pero no. El plante de Cataluña y Andalucía demuestra que había más felinos encerrados, silenciosos como espejos y furtivos «como el alba aventurera». Los vencimientos de los bancos han provocado la derrota de todos. Las piezas del puzle autonómico, que ya estaba fuera de quicio, están ahora fuera de la caja que las contenía.

Al desarmado mecano le sobran piezas. El llamado rescato del euro está cada vez más difícil y echarle toda la culpa del déficit y la deuda a don Cristóbal Montoro no parece que sea la solución. Ciertamente el señor ministro, que tiene una antipatía arrolladora, no le cae bien a nadie, pero lo mismo le pasaría a otro cualquiera que ocupase su ingrato puesto, aunque no tuviese pinta de contable. La culpa la tienen los números, que son todos de circo, pero el remedio no es salirse de la carpa.

Las nuevas estructuras periféricas compiten en recortes y a nadie le gusta que pongan límites a su endeudamiento después de haber dado tantas facilidades para endeudarse.

Crecen las comparaciones entre las comunidades autonómicas, que solo tiene en común el descontento por su desguace. ¿Por qué no nos comparamos con Malí, donde las piedras solo se le tiran a las parejas que conviven sin estar unidas por el sagrado vínculo? Nos están haciendo creer que habitamos en el peor de los países y eso no es cierto, aunque no seamos el mejor. En la Olimpiada de la pobreza tampoco nos llevamos medallas.

No estamos en Alepo, aunque allí haya menos altos cargos. España necesita que creamos un poco más en ella. Hay que disponerse a vivir con menos dinero, pero no con menos esperanza, por muchos timos que nos estén dando después del gran tocomocho.

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