TRIBUNA
León Real o la destrucción de la ignorancia

La Fundación murió el mismo día en que el PP la consideró un instrumento necesario para recordar la historia del Reino.
La falta de imaginación, la incompetencia y la ausencia de ganas de trabajar, llevan al traste con un ente con superávit y muchas posibilidades de futuro, creado por el anterior equipo de Gobierno PSOE-UPL.
Sobre los cimientos y muros de un palacio regio se forjó el sueño de Claudio Fernández de Quiñones, allá por la segunda mitad de 1500, de reconvertir su conjunto palaciego en un sólido y hermoso palacio de aires toscanos, a la moda de la época. Sobre las ruinas de lo que fue el Palacio de los Condes de Luna, se forjó el sueño y el empeño de un equipo de Gobierno socialista en el año 2003, encabezado por Francisco Fernández.
Fueron muchos los avatares que se sucedieron hasta conseguir permisos y autorizaciones de la Junta de Castilla y León y financiación del Estado, para recuperar esta joya convertida en almacén de frutas. Y en el verano del 2004, con un equipo de historiadores, arqueólogos y desempleados del Inem, descubrimos los secretos y tesoros que ocultaba la historia de nuestra ciudad.
Vivimos con la emoción del paso de los siglos, cómo fueron apareciendo artesonados, puertas originales, ventanas, trazas de pasillos y escaleras monumentales, los caprichos de herederos e inquilinos varios, que fueron desvirtuando el alma del palacio.
Y le devolvimos el alma y el esplendor dormido, convirtiéndolo en referente de nuestra identidad.
Fue en noviembre del 2009 cuando lo abrimos por primera vez para que los leoneses pudieran comprobar cómo aquel viejo almacén de frutería se había convertido en un espacio cultural único. Durante tres meses pasaron más de 10.000 personas, leoneses y turistas que querían conocer la historia de León, la historia gloriosa de un reino.
Pero este palacio, además de ser el símbolo de la recuperación de un patrimonio perdido y expoliado por los mismos leoneses y por la desidia de los sucesivos responsables políticos, pasaba a ser el contenedor, el envoltorio de un ambicioso proyecto: la Fundación León Real, creada en el 2008, a través de la cual se daría a conocer nuestra historia, nuestro legado, la celebración del 1.100 aniversario del Reino de León en el 2010 y su aportación a la historia de España.
Las zancadillas por parte de la Junta y Diputación fueron constantes, con el fin de torpedear un proyecto que nacía de un equipo de Gobierno PSOE-UPL.
El culmen del despropósito, para no apoyar a esta Fundación, fue inventarse una Comisión alternativa que debía coordinar toda la actividad del 2010. Una comisión que «permitió y perpetró» que los actos organizados, que con la perspectiva del tiempo sólo podemos calificar de fracaso, perdieran el espíritu reivindicativo del 1100 aniversario y se taparan con el barniz de una Junta más interesada en «hacer falsa comunidad que en admitir historia»
León Real siguió activa con fondos municipales y apoyos privados, con una digna actividad: Recreaciones históricas, impulso del título de «León, cuna del parlamentarismo», exposición sobre Alfonso IX, documental para televisión sobre la Historia del reino de León, creación y gestión de la web de la Fundación, exposición permanente en el Palacio del Conde Luna y base del futuro museo o centro de interpretación y labores didácticas. O la puerta en marcha del premio «Cortes de León» a la defensa de los valores democráticos, que se entregaría anualmente a una personalidad del ámbito político, social y cultural que destacase, en el año en curso, por esta faceta.
La Fundación funcionó con éxito hasta que los avatares políticos y electorales hicieron que en junio del 2011 pasara a ser presidida por el PP, en la persona del concejal de Hacienda. Murió ese mismo día aunque ha estado aletargada desde entonces. Y murió debido a la inacción, la incompetencia, la falta de imaginación, las nulas ganas de trabajar por León, el desconocimiento de nuestra historia, y un revanchismo político inconcebible e inexplicable que han llevado al PP, de forma unilateral, a tomar la decisión de eliminar esta Fundación con superávit, y que es el canal necesario para continuar con la labor comenzada y cumplir con los objetivos fundacionales.
Hemos exigido al PP, en la única reunión de Patronato convocada hasta la fecha, y en las Comisiones de Cultura, el mantenimiento y la pervivencia de la Fundación Real.
Apelamos al sentido común, a un mínimo de cordura y de visión de futuro para nuestra ciudad. La Fundación no genera un coste a los leoneses pero sí un privilegio porque es depositaria del legado histórico y de la obligación de recordar el Reino y eso parece que en la Junta y en el PP duele y molesta.