EDITORIAL
La política energética exige el máximo rigor
El sainete veraniego protagonizado por los ministros de Economía e Industria a cuenta de la reforma energética no es recibo. La política energética es hoy por hoy uno de los puntales de un país y requiere el máximo rigor. Los brindis al sol desde una cartera ministerial suelen pasar una dura factura en un mercado globalizado en el que los capitales fluyen y toman decisiones a diario en función de las posturas mostradas desde los gabinetes.
Es verdad que España necesita una reforma energética. Es un apartado urgente porque la actual fórmula ha acabado generando un ingente déficit sobre el que ya no caben más dilaciones. Durante años se permitió que la pelota se fuese engordando y ahora hacen falta decisiones. Pero decisiones serias, decisiones tomadas desde un estudio riguroso de la situación para buscar soluciones que sirvan para solventar el problema buscando que los ciudadanos tengan que asumir el menor coste posible.
El enfrentamiento veraniego entre Cristóbal Montoro (Economía) y José Manuel Soria (Industria) no es mejor camino para afrontar esa reforma. La propia Bolsa vio como se alteraban al alza los valores de las renovables con el posicionamiento de Montoro en contra de que se penalice a estas productoras de energía como pretende Soria.
La discreción se hace imprescindible hasta que el plan de reforma del sistema energético haya sido formulado de una manera creíble y eficaz. Entonces sabremos quién ganó esta guerra .