EDITORIAL
Un gasto desorbitado para un desfile militar
Tres días. Eso fue lo que duró el despliegue militar, aquel mes de junio del 2007 en el que León se engalanó para disfrutar del desfile de las Fuerzas Armadas que el Gobierno de Zapatero trajo a León. Entonces nada se dijo, pero ahora el ministro de Defensa, Pedro Morenés, acaba de hacer públicos los gastos del Ministerio durante los últimos años, que revelan que ese desfile le costó a las arcas públicas 3,6 millones de euros, o lo que es lo mismo 600 millones de las antiguas pesetas.
Es más, en los datos facilitados ayer por el actual Ejecutivo se demuestra que el de León es el desfile más caro de los últimos diez años. Gastar ese dineral en una parada militar, por mucho que en ella por primera vez desfilara la Unidad Militar de Emergencias (UME) o que se hiciera en León, es un despilfarro, se mire por donde se mire.
Ni siquiera, el hecho de que fueran los leoneses quienes lo disfrutaran, como quiere dar a entender el ex ministro, José Antonio Alonso, es suficiente razón para justificar un gasto de este calibre para un desfile militar, por muy bien que entonces estuvieran las arcas del Estado.
La contención en el gasto público, sobre todo en cuestiones que nada tienen que ver con las necesidades vitales de los ciudadanos, como la Sanidad, la Educación y los Servicios Sociales, debe ser la máxima de todo los gobiernos, ahora y antes.
Lo que no es de recibo que un Ministerio, sea del color político que sea, realice ese gasto desorbitado en un desfile militar.