editorial
Desesperado grito de la calle contra los recortes
Miles de ciudadanos —diez mil en la comunidad autónoma, más de un millar en León— secundaron ayer la convocatoria de la Cumbre Social y se manifestaron en 57 ciudades exigiendo una consulta sobre los recortes que el Gobierno está llevando a cabo y que, en palabras de los líderes sindicales leoneses, sólo están trayendo «sufrimiento, dolor, paro y pobreza» a una provincia «en ruina» que «acabará por hundirse».
España es inviable en términos presupuestarios: la recaudación cae por falta de actividad y cada día hay menos actividad. Esta semana conocíamos que el desfase en la provincia entre cotizaciones y pensiones generaba en sólo un mes un déficit de 40 millones de euros para la Seguridad Social. Y en esa situación ni el Gobierno ni los partidos políticos son capaces de reinventarse a sí mismos para sobrevivir, mientras los sindicatos se ven desbordados por los ciudadanos que terminarán por explotar al margen de unas instituciones por las que no se sienten representados.
El 2012 será recordado como el año en el que nos cargamos un modelo de vida. Han cambiado muchas cosas y ninguna para mejor. Si 2013 es el último año de la recesión, como pronostica el Gobierno, no será precisamente gracias a sus Presupuestos, donde hay muchas malas noticias: caída de la inversión en infraestructuras, menos ayudas al desempleo, más parados, peor sanidad, menos educación. Y entre tanto, los pequeños negocios cierran, las empresas no tienen crédito y sólo se rescata a los bancos, no a los ciudadanos.