Diario de León

HISTORIAS DEL REINO

Pensiones: la última puntilla

Publicado por
MARGARITA TORRES
León

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Pasadas las fiestas de San Froilán, los leoneses nos reencontramos con la dura realidad socioeconómica de un país que no atraviesa por sus mejores momentos, por más que nos empeñemos en seguir considerándonos, si no ricos, sí de medio pelo. Desde el año 2010 España ha entrado en un picado que comenzó siendo leve inclinación y ha terminado en barrena kamikaze. Por el camino hemos dejado avances sociales que llevaban implantados más de medio siglo, conquistas y logros forjados en sangre, una clase media desguazada, una tasa de paro que causa escalofríos y unas pensiones que se aconseja no actualizar desde el Banco de España.

La cuantía media de las pensiones en la autonomía es de 810 euros, frente a los 831 de España. Hay diferencias por provincias: Valladolid promedia en 928 y Zamora no llega a 700. León, con más de 140.000 receptores, se sitúa en 804,36. Un dinero que, debido a la crisis, sirve no sólo para sostener a quienes han cotizado una vida, a los huérfanos, las viudas o las personas con incapacidad temporal o permanente. En los últimos doce meses ese dinero mantiene a los hijos sin trabajo, que sobreviven con las pensiones de sus mayores, ampara a las familias que el sistema destroza en medio de lo que llaman «crisis bancaria».

El INE prevé que el país perderá un millón de habitantes en la próxima década, lo que significa que, para entonces, habrá seis personas inactivas por cada activa. Entretanto, gracias a la salvación de la Banca, la llamada «Caja de las Pensiones» se ha convertido en el fondo desde el que invertir en deuda pública española hasta un 90%. Ello supone caminar sobre una delgada línea roja, quebradiza, frágil, hacia un potencial colapso del sistema.

Una tercera guerra mundial, entre pobres y ricos, que acabará por golpear con saña nuestra provincia, excesivamente dependiente de las pensiones de sus mayores. De ella, sólo saldrá un vencedor: Alemania, que se financia a coste casi cero gracias al deterioro de los países del sur de la Eurozona. Dicho en otras palabras: nuestra ruina y pobreza es el motor de su riqueza.

Conviene recordar a Alemania el acuerdo de Londres de 1953 sobre su deuda después de la Segunda Guerra Mundial, cuando sólo gracias a la buena voluntad política de sus acreedores: Inglaterra, Francia y Estados Unidos, en vista a los problemas económicos y sociales del país, se decidió relanzar la nación con unas medidas bondadosas, cuyo leit motiv era pagar sin empobrecerse, aceptando, incluso, la suspensión de pagos o las renegociaciones permanentes. Gracias a ello, la República Federal Alemana se recuperó de forma rápida y a comienzos de los noventa absorbió a la Democrática. Una generación más tarde es la economía más fuerte de Europa…gracias a la generosidad de sus acreedores. Qué pronto olvida usted, señora Merkel.

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