EDITORIAL
La muerte de ‘Jimena’, un varapalo para todos
La muerte de la osezna Jimena es un duro revés, en primer lugar para los técnicos que durante seis meses habían cuidado todos los detalles para conseguir su reintegración en la naturaleza. Y lo es también para la provincia de León, porque pierde un ejemplar de una especie sobre la que siempre planea el problema de su propia supervivencia.
Jimena no logró sobrevivir al viaje desde el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de Burgos hasta Portilla de la Reina, donde iba a ser liberada ayer por la mañana. Algo falló en todo este proceso y eso es lo que se empezará a determinar con la necrosia que realizará la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León. De nuevo el caso queda ahora en manos de los técnicos que deberán aclarar todo lo ocurrido y también aprovechar esta oportunidad fallida para disponer en un futuro de más información a la hora de afrontar correctamente un problema como el que planteó Jimena cuando fue encontrada con tres meses de edad y apenas cinco kilos de peso en los montes de Palacios del Sil en abril.
La investigación sobre lo ocurrido deberá aclarar si se dieron todos los pasos correctos y si se tomaron las precauciones necesarias para que la osa pudiese afrontar un viaje de más de tres horas después de que viviese en una situación de aislamiento de cualquier elemento relacionado con el hombre. La muerte de Jimena cuestiona una vez más ese deseo de control total del hombre sobre la naturaleza.