AQUÍ TE ESPERO
Sin pistas
No les des pistas», me decía el otro día un amigo a propósito de la columna de la pasada semana en la que recordaba que «la bicicleta no tiene ningún impuesto municipal por ahora». Lo cierto es que el ciudadano está tan sangrado que ya no sabe qué puede hacer si siguen aumentando sus gastos mientras merman sus ingresos.
Y eso se nota. Cualquiera que hace unos años saliera por la noche no importa qué día de la semana, había animación por las calles y el Húmedo y ahora «está todo muerto» no ya los lunes y los martes (que siempre fue ‘la noche tonta’ de la semana en lo que a ambiente se refiere), sino también los miércoles y nada digamos de los jueves, que hubo un tiempo que fueron casi de tanto salir como los viernes. Incluso los domingos por la mañana el Húmedo ya no es lo que era. «Cuando hemos salido nosotros se quedó el bar vacío» comentaba en la mañana de éste último un amigo en la calle La Paloma y cierto que apenas había parroquianos. «Se nota que estamos a finales de mes y ahora la gente lo deja todo para el viernes y el sábado» me decían.
Pero volviendo a lo de las «pistas», lo cierto es que Poridad estudia cómo maravillárselas (que diría Lola Flores, que de apreturas económicas supo mucho) para que le lleguen los ingresos a cubrir los gastos presupuestados y por eso lo de aumentar lo asignado a multas y otras percepciones derivadas del tráfico. Y la solución es fácil: aumenta las calles que pagan por la ORA y como los coches todavía no se pueden plegar en el bolsillo, no nos quedará otra que pagar por estacionar y rezar cuando te pasas un poco para que la pareja de vigilantes no haya pasado junto a tu coche. O moto, porque yo no le dí la pista, pero ya han pensado que los motoristas no deben librarse del pago, máxime cuando ahora tienen sus lugares reservados, lujo que todavía no han pagado, pero ya les queda menos.
Lo del radar y los fotorrojos ya es el summun y más que lo será cuando coloquen los tres que se han encargado, pero eso no me parece mal, poque hay quien sigue creyendo que aquí existe un circuito urbano de velocidad, cuando además está demostrado que los semáforos se regulan para que los vehículos circulen a un máximo de 50 por hora en las zonas libres. Y reloj en mano se puede asegurar que se tarda menos a esa velocidad al evitarse los parones. Todo sea por conseguir un tráfico más fluido y menos peligroso.