EL BAILE DEL AHORCADO
‘Alturistas’
Le preguntan a Javier Cepedano qué es lo que hay que hacer para encaminarse hacia el fin de la recesión. Y contesta echando mano de Perogrullo: Bajar impuestos, reducir la administración e inyectar liquidez al mercado. Todo eso está muy bien, pero parece una declaración un poco naif (o no) viniendo de alguien con tal experiencia empresarial. Porque para que nos bajen los impuestos, tendríamos que acabar con las castas que la democracia ha ido creando, la empresarial, por ejemplo, que no entiendo muy bien por qué los contribuyentes tenemos que pagar para que el afín de turno se dedique a impartir cursos a parados que —por lo general— saben más del asunto en cuestión que el favorito. Esto, por poner un ejemplo, porque los emprendedores deberían dedicarse a generar tejido productivo, sin más, y si quieren crear lobbys y levantar un corralito para los parientes, pues allá ellos, pero con su dinero, sin meter mano a los presupuestos. También habla de poner la administración a régimen. Y me parece muy bien, que hay que dar ejemplo. Pero, según creo, en España hay alrededor de 35.000 personas que trabajan para ustedes. Ya se sabe que la caridad empieza por uno mismo, pero como las patronales se financian (también) gracias a la generosidad del Estado, pues que son un poco administración, así que, a elegir dieta (lo digo por seguir con su argumento de peso). ¿Cuál era la tercera? Sí, la de inyectar liquidez al sistema. También es muy cabal, desde luego, pero eso tendríamos que haberlo pensado antes (todos), porque creo que para eso se están recapitalizando las cajas, esas que tan bien trataron a algunos y que ahora tienen que pagar con su menguante solvencia los paganos de esta crisis.
En Estados Unidos, las empresas se crean con un click, sin pagar un peaje a cada administración y organismo implicado. Una idea, una empresa, sin más, pero claro, allí se fomenta el carácter emprendedor, no el nepotismo. Un amigo lleva meses intentando poner en marcha su empresa. Y ahí sigue, sorteando problemas. Trampa tras trampa. Y en cada una de ellas, a pagar, claro, que aquí la única facilidad que se da al empresario es poner puentes de plata al trabajador, para que viaje al paro, claro. Dejo para otro día las Cámaras de Comercio, esos órganos carroñeros del trabajo ajeno, sociedades ‘alturistas’, que dijo aquel...