SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS por ARTURO PEREIRA
Egipto, ¿una nueva dictadura?
La sociedad egipcia no logra alcanzar la paz. Tras las revueltas y consiguiente caída del presidente Hosni Mubarak, no ha llegado la estabilidad y progreso que se presumían implícitas a la denominada revolución egipcia.
El presidente electo, Mohamed Mursi debe hacer frente a la oposición de gran parte de la sociedad civil, que duda de sus intenciones verdaderamente democráticas como consecuencia de una serie de decisiones que ha tomado en los últimos meses.
Las contradicciones y el desdecirse de forma abierta sin ningún tipo de pudor por parte de los Hermanos Musulmanes, ahora en el poder y a quien pertenece Mursi, con lo que decían antes del triunfo de la revolución, ha hecho saltar todas las alarmas en los sectores pro-democráticos.
Veamos los antecedentes. Los Hermanos Musulmanes fueron creados en 1928 por Hasan Al Banna. Se considera el movimiento madre de todos los movimientos islamistas. Por sus filas pasaron Bin Laden y Al Zawahiri caracterizados no precisamente pos su respeto por lo derechos humanos. Comenzaron sus actividades terroristas contra la ocupación británica hasta que esta concluyó en 1952. No perdieron el tiempo y en 1954 intentaron asesinar al presidente Nasser. Se les imputa su participación en el asesinato en 1981 del presidente Sadat. Proscritos por su sucesor Mubarak, alcanzan el poder tras presentar candidato a la presidencia (contradiciendo lo que habían declarado con antelación) tras el triunfo de la revolución. Son el partido más votado. Es famosa su frase de «El Islam es la solución». Junto con el segundo partido más votado, de corte salafista, integrista radical, detentan el 70% de los escaños del Parlamento egipcio.
Las decisiones que ha adoptado Mursi que hacen entrever un cierto desapego por las libertades son las siguientes:
1. Agosto del 2012. Cesa al Jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, General Tantawi.
2. Octubre del 2012. Cesa al Fiscal General del Estado Mohamed Abdel Meguid.
3. Diciembre 2012. Dicta un decreto por el que sitúa por encima del poder judicial.
La oposición aglutinada entorno a musulmanes liberales, laicos y cristianos abandonaron el Parlamento cuando se votó la nueva Constitución, que no reconoce entre otras cosas de forma explícita los derechos de las mujeres. Sí recoge el Islam como la principal fuente del Derecho egipcio. Los líderes de la oposición Al Baradei y Musa ya han manifestado su oposición a la deriva autoritaria del nuevo presidente. Se consideran traicionados.
Lo cierto es que hay dos sociedades egipcias cada una con su modelo de país. Una, integrada por movimientos estudiantiles, asociaciones de mujeres, activistas de derechos humanos, que podrían considerarse como una manifestación de un Islam liberal. Junto a ellos y en lucha contra el presidente Mursi, se sitúan los cristianos (coptos) y los laicos. Todos ellos juntos no suman más de un 30% en el Parlamento. Pretenden crear una sociedad nueva, abierta a los países árabes y a Occidente. La otra, los Hermanos Musulmanes y los grupos radicales islamistas que pretenden hacer de la Sharia el epicentro de la forma de vida de los egipcios.
En el periodo de revueltas que concluyó con la caída de Mubarak, el portavoz de los Hermanos Musulmanes, Esam El-Eriam, declaró repetidamente que su partido no aspiraba a la presidencia del país. También declaró que lo que perseguían era crear una sociedad democrática donde tuvieran cabida todas las opciones políticas y religiosas egipcias. Si se analizan los debates realizados entre los partidarios de una y otra opción en ese periodo, se puede apreciar como la desconfianza sobre las intenciones de los Hermanos Musulmanes era más que evidente. A pesar de sus declaraciones de democratización, ni sus antecedentes, ni sus postulados, como su idea de no proponer a una mujer como candidata en el caso de que ganaran las elecciones, convencieron a la actual oposición que su modelo social no sería lo que se entiende por una democracia.
Los hechos están confirmando lo que ya se sospechaba. La deriva hacia el radicalismo del presidente Mursi es evidente.
La evolución de la revolución egipcia tampoco es novedosa. Parece como si estuviera siguiendo el guión de lo que ocurrió en la revolución iraní que llevó al poder al ayatolá Jomenei en 1979. La revolución fue obra de amplios sectores sociales y políticos, desde comunistas a musulmanes liberales y los integristas islámicos, entre otros. Al cabo de un año del ascenso al poder de Jomenei, los islamistas controlaban absolutamente todo el poder y habían fagocitado o eliminado a los que fueron sus compañeros de revolución. Irán es hoy un régimen integrista.
Egipto y los egipcios merecen mejor suerte. Son un pueblo singular, que desde que alcanzó la independencia ha liderado a los países musulmanes de la región. Esto se debe a su peso histórico, tamaño geográfico y de población. Es clave en la estabilidad del Mediterráneo y de Oriente Próximo. Por ello, es clave para los intereses europeos y de España. Un Egipto convulso supone una amenaza para la paz regional.
Egipto bajo la bota islamista pone en riesgo de contagio a todo el Magreb y países árabes próximos, además de facilitar el asentamiento en el Sahel de grupos extremistas.
Debemos reflexionar si merece la pena realizar el esfuerzo de ayudar a la sociedad egipcia que apuesta por su progreso y una verdadera sociedad democrática. Apoyar a quienes quieren romper con dictaduras pasadas y futuras. Apoyar a quienes ven en Occidente, con todos sus defectos una luz por pequeña que sea, sin romper con sus tradiciones. Han ganado una pequeña batalla y Mursi ha derogado el decreto que le colocaba al margen de la justicia. Veremos si esto sirve de algo o solo es un una cesión temporal del presidente.
De momento la oposición exige más y quiere cambios en la Constitución. Habrá que seguir muy de cerca los acontecimientos porque de ellos resultará un nuevo Egipto. Es deseable que sea el mejor de los posibles para los egipcios que están luchando por su libertad frente a la deriva dictatorial.
Para saber más: www.realinstitutoelcano.org; The Egyptian Gazette.