EL GALLO
Las taquígrafas no siguen a Silvia Franco
En los parlamentos suelen ser frecuentes las llamadas al orden de los presidentes de las cámaras. El catálogo de posibilidades es bastante extenso. En ocasiones es por excederse del tiempo, en otras por enredar demasiado desde el escaño mientras habla una persona de otro partido... Pero hay también toques de atención que son, como mínimo, originales. A la senadora berciana del Partido Popular, Silvia Franco , la queja le llegó desde las taquígrafas de la Cámara Alta.
En el Senado se han producido tres días consecutivos de larguísimos debates por aquello de que toca final de año y también de periodo de sesiones. Hay mucho que aprobar y poco tiempo para hacerlo.
Ayer por la mañana a Silvia Franco le tocó defender una reforma judicial promovida por el Gobierno de su partido y quería expresar tantas ideas que cogió una velocidad excesiva. Tras la primera parte de su exposición las taquígrafas solicitaron a la parlamentaria popular que frenase la velocidad de su discurso y, aunque se comprometió a hacerlo, lo consiguió sólo en algunos momentos de su siguiente intervención desde el estrado en la que respondió a todo tipo de reproches de la oposición.