EDITORIAL
La ORA no debe ser un mero afán recaudatorio
La Ordenanza de Regulación de Aparcamiento (ORA) nació en su día precisamente para eso: regular los aparcamientos en el centro de la ciudad, para evitar el colapso de coches sobre todo en determinadas horas punta.
Este era su fin y, todavía hoy, debería seguir siendo así. Pero a la vista de las cifras que ahora maneja más parece haberse convertido en un mero mecanismo de ingreso de dinero fácil en unas cada vez más tiesas de fondos arcas municipales. Y el nuevo presupuesto aprobado para el 2013 así lo indica.
¿Cómo es posible que se prevea ya recaudar el mismo dinero que este año, 3,3 millones de euros, con los parquímetros y las multas? La pregunta no es baladí, porque la crisis ha hecho que la gente deje más el coche en casa, por aquello de evitar el gasto en gasolina.
Pero eso, a la vista de las cuentas que ha presentado la sociedad mixta —que nadie debe olvidar es en su mayoría propiedad del Ayuntamiento–, no parece que se haya tenido en cuenta. Será quizás porque en los últimos años se ha incrementado exponencialmente el número de aparcamientos azules de pago, en detrimento de los libres, llevándolos mucho más allá del centro, donde se supone más se produce ese colapso de vehículos que busca evitar.
El Ayuntamiento debería saber que el bolsillo de los ciudanos no está para más gastos y por eso está obligado a dejar de utilizar la ORA como un mero afán recaudatorio. Puede, por ejemplo, reducir el beneficio de 750.000 euros que recibe.