editorial
El descenso de muertos tiene que continuar
El balance de fallecidos en las carreteras supone cada enero un reto. Aunque la tendencia nacional mantiene un prolongado descenso detrás se esconden demasiada tragedias. Tras los números hay personas que se dejaron la vida en la carretera por lo que la necesidad de que sigan descendiendo las víctimas se mantiene como una prioridad para toda la sociedad.
En León este año se ha producido un repunte al igual que en varias provincias de España. El dato tiene que servir de alerta para los conductores porque sólo con el esfuerzo de todos se puede conseguir que en este 2013 llegue de nuevo otro descenso. Las campañas de alcohol cero al volante, de velocidad adecuada a cada circunstancia o sobre que no debe usarse el teléfono al volante sólo son eficaces si son escuchadas y sirven para cambiar los malos hábitos.
Lo que sí resulta, al menos, sorprendente es el anuncio de que se reducirá la velocidad máxima en las carreteras. Hace apenas un mes se conoció que el PP había presentado una iniciativa en el Parlamento para estudiar una subida en las autopistas de 120 a 140 kilómetros por hora. Entonces se alegó que lo importante es que la velocidad se adecuada para cada tramo de vía. Ahora esta iniciativa en las vías convencionales que cada día son empleadas por miles y miles de usuarios, la mayoría no por placer, supondrá en muchos casos una ralentización del tráfico sin que esté claro que en la siniestralidad se vaya a lograr una eficacia directa.