TRIBUNA
San Marcos: Catedral de Paradores
Los recursos humanos de paradores, es decir, los hombres y mujeres que trabajan a diario allí, están pasando inmerecidas horas amargas de incertidumbre por la seguridad de sus puestos de trabajo. Concretemos: el Parador de San Marcos en León tiene 114 empleados para atender el servicio de 230 habitaciones. Si solo fuese eso, ¿para qué seguir dando explicaciones? Estaríamos absurdamente de lleno en el programa mañanero de Pepa Bueno en la Cadena Ser, donde se decía: «qué sentido tiene prolongar la vida de paradores cuando allí se vende fanta y compiten sus camas con las de otros hoteles privados».
Pretender resolver parte de «esta crisis» con soluciones que caen de lleno en el ridículo no es serio. Que sobran paradores es irrefutable. Pero tratar por igual a los 94 que componen la red nacional es absurdo.
Cuando en el año 1910 (es decir, hace 100 años) el gobierno de entonces encargó al Marqués de la Vega crear una estructura hotelera para «mejorar la imagen internacional de España, sirviéndose de escogidos monumentos históricos, artísticos y parajes de gran belleza natural», quizás, por casualidad, no se pensó para nada en «la empresa privada».
En la década de los 60, coincidiendo con el importante desarrollo turístico que vivió el país, se incrementó lógicamente la red de paradores y 20 años más tarde ya formaban parte el Hostal de los Reyes Católicos de Santiago y el Hostal San Marcos de León. La última década apuntala la explotación de paradores con una política de vanguardia que apuesta por la innovación tecnología, la utilización de i+d y la potenciación de la calidad.
No es casualidad que el borrador de la Constitución, que aun rige nuestras vidas hoy, fuese estudiado en el Parador de Gredos en 1978.
El Hostal San Marcos preside en León el Camino de Santiago y La Ruta de la Plata. Es una privilegiada institución monumental, con un impresionante Claustro, una Regia Sala Capitular y una envidiable Biblioteca. En conjunto, ¡su valor patrimonial es incalculable!
Olvidarnos de todos estos datos, en «el análisis de la crisis» para comparar las repercusiones económicas de la vida de San Marcos con las de cualquier otro establecimiento hotelero, sería medir mal los espacios y los tiempos. En época de crisis afianzar las medidas de seguridad y protección de un patrimonio tan singular como el arquitectónico San Marcos es, por encima de todo, exigible en primer lugar. Este bien, que después de una Guerra Civil llega a nosotros bello y utilizable, tiene que proseguir así para que lo hereden las generaciones venideras.
Pues bien, quienes son «sus ángeles guardianes», entregados diariamente a su trabajo uniformados, escasamente pagados, con un exquisito trato y un derroche de honradez, en el Hostal San Marcos de León 114 hombres y mujeres, en su mayoría veteranos, rebosantes de vocación. En estos momentos, alojado en el Hostal, los veo vivir acongojados, sufriendo el desarrollo de los acontecimientos con ansiedad indescriptible y sin que uno disponga de los medios intelectuales suficientes para describir su solidaridad.
El pretendido reajuste de plantilla es injusto. El Hostal de San Marcos de León tuvo, además, 8.5 millones de beneficios los últimos cuatro años. Suprimir 23 plazas de las imprescindibles 114 es de una incoherencia total. Si cualquiera de nosotros contrata un seguro para nuestra casa, en la prima de riesgo no entrará jamás el conservar los suelos con la brillantez deslumbrante que tienen los del Parador.
¿Defectos a corregir? Los simplificaría en dos: aumentar la potencia de las luces de todos los cuartos de baño (uno no se ve bien ni para afeitarse) y, algo que como establecimiento hostelero es fundamental, dar objetivamente bien de comer, lo que por desgracia no sucede.
Las comparaciones son siempre odiosas. Puede que «la fanta» y «las habitaciones» de San Marcos sean diferentes de la competencia, pero el sello de humanidad con que te marcan a diario los 114 representantes de la tarea laboral es una señal indeleble que se incrusta gratamente en el recuerdo para el futuro, garantizando una fiel clientela.
Medir «en un contagio de crisis» al Hostal de San Marcos (salvando también el Hostal de Santiago de Compostela) con cualquiera de los otros 92 ubicados a lo largo y ancho de toda la geografía nacional, para hacer un recorte de personal, es como (con todos los respetos) confundir soldados con generales.
Sé, como no puede ser de otro modo, que la temática del Hostal San Marcos ha crecido absurdamente en la valoración objetiva de su solución inyectando propuestas que quizás corresponden a un rango mal escogido. Acudo, pues, con un clamor respetuoso y amigo a la intercesión del alcalde de León, de la presidenta de la Diputación y de los delegados del Gobierno y de la Junta para situar el objetivo a conseguir en su inmediatez positiva.