Diario de León

TRIBUNA

En Valderas hay que aplicar la ley: Eloy Rubio no es concejal del PP

Publicado por
Eduardo Fernández. Secretario provincial del Partido Popular de León
León

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Ante las incógnitas suscitadas por el pleno celebrado en Valderas, dos son las cuestiones jurídicas que se plantean y una sola la política.

Sobre la cuestión de si el PP debe aclarar quiénes están en su grupo municipal, la contestación es rotunda: el Partido Popular ha enviado tres escritos al Ayuntamiento comunicando que su grupo en Valderas está integrado por un solo concejal, Casto López. El primero, al producirse la dimisión de la alcaldesa anterior y abrirse este período de interinidad; el segundo —y esto es lo más relevante— precisamente a requerimiento de la secretaría municipal, explicando la situación actual de las otras tres personas que en su día fueron elegidas en la lista del PP. El tercero, el día antes de este pleno interesándose por un informe de secretaría que zanjase la cuestión. Es inadmisible que se diga que el Partido Popular no aclara quiénes considera sus concejales, sencillamente porque falta a la verdad.

Si se requiere de nuevo al representante legal del Partido Popular se volverá a obtener idéntica respuesta, porque no puede haber otra. No tiene sentido que se apele «a más altas instancias del PP» como se dijo en el pleno porque sobre esta cuestión se ha pronunciado hasta el Comité Nacional de Derechos y Garantías. En el esperpento político de Valderas alguien piensa que solamente falta ya la intervención del Partido Popular Europeo porque en Bruselas están muy preocupados por la posición de Eloy Rubio, pero estamos seguros, para los vecinos de Valderas, el asunto no tiene gracia alguna.

Este periódico publicaba hace dos días el contenido del informe de secretaría sobre la conformación del Grupo Municipal Popular. Y lo hacía acertadamente porque tal extremo había sido objeto de estudio por parte de la secretaría municipal, dado que este Partido ha aclarado perfectamente la situación que atañe a quienes fueron sus concejales y ya no lo son. Ese informe es la guía para saber quiénes pueden ser proclamados alcaldes si no hay candidato que obtenga la mayoría absoluta de los votos. Y establece claramente que Eloy Rubio no es parte ya del Grupo Municipal Popular. No lo es porque pidió voluntariamente irse, como reconoció él mismo en su momento a los medios de comunicación; se fue el mismo día en que se abrió un expediente para expulsarlo. No puede dudarse de la capacidad del Partido Popular para sacar de su grupo municipal a quien que ya se ha ido de la formación política. Acorralado por esa a petición propia, recurre a la excusa de que pidió irse temporalmente (aunque en el PP las bajas voluntarias son definitivas). Aún dando por bueno el pobre argumento del señor Rubio de que se quiso marchar temporalmente, hay que preguntarle: y desde entonces, ¿ha pedido otra vez la vuelta, se la ha autorizado el Partido Popular?. Sabe muy bien que no. De modo que aunque se hubiera ido —según su imaginación— con carácter temporal, lo cierto es que no ha vuelto, ni él lo ha solicitado ni el Partido Popular le volvería a admitir. La consecuencia práctica para el Ayuntamiento es la misma: ya no está en el Partido desde hace mucho tiempo y, en uso de las atribuciones legales que las normas le confieren al Partido, se le saca del Grupo Municipal.

Respecto a las otras dos concejales, el informe de secretaría aduce que su baja ha sido acordada por el Comité Nacional de Derechos y Garantías en el curso de un expediente disciplinario que aún no es firme, y, por ello, deben estar hasta su expulsión definitiva dentro del Grupo Municipal Popular. Esa posición es para nosotros políticamente discutible aunque jurídicamente aceptable, porque se apoya en la jurisprudencia. Pero, incomprensiblemente, no se ha aplicado así el contenido del informe de secretaría. Alguien debería explicar por qué. Por qué se oculta que el PP ha contestado en tres ocasiones al interrogante sobre quién es concejal popular (es una broma discutirlo cuando en varias ocasiones esta postura se ha reflejado en los medios de comunicación desde hace más de dos meses) y por qué no se ha aplicado lisa y llanamente lo que decía el informe de la secretaria.

La segunda cuestión jurídica se refiere a quién decide cómo se conforman los grupos municipales. La ley es muy clara a este respecto. Son, en primer lugar, los propios concejales, que firman un escrito a principio de legislatura, del que se da cuenta al pleno. Pero, ¿qué sucede luego si alguien abandona el partido político en cuya lista concurrió a las elecciones? ¿Tiene los partidos políticos la posibilidad de echar, no sólo de la formación política, sino también de sus grupos municipales a quienes mantengan conductas impropias o irregulares y no sólo a los que se han ido por abandono voluntario como Eloy Rubio?. La respuesta es sencilla y clara: sí. El art. 73.3 de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local lo contempla. Incluso si, como en Valderas, se van o son expulsados más de los que se quedan. ¿O es que quien traiciona la confianza de su partido y sus vecinos, aquellos que le pusieron en una responsabilidad municipal, no pueden ser removidos de su grupo? Lo dice ese artículo, el sentido común y la que está cayendo.

Precisamente para cumplimentarlo, la secretaria municipal pidió al Partido Popular el informe ya mencionado. Y hay abundante jurisprudencia sobre la expulsión de los grupos municipales madrileños de los concejales implicados en la Gurtel. Pues claro que el Partido Político tiene una intervención en la conformación del grupo municipal en Valderas, lo que debería ser trasladado al Pleno por quien haga de alcalde en forma de dación, como con carácter general contempla el art. 25 del Reglamento de organización, funcionamiento y régimen jurídico de las Entidades Locales, sobre la base del informe de secretaría. Sin debate pronunciamiento por parte de los demás concejales, porque se vaciaría de contenido la previsión del art. 73.3 LBRL.

¿Alguien se imagina que un ayuntamiento con mayoría absoluta los concejales del grupo mayoritario decidieran la conformación, portavocía o adscripciones de los concejales de los grupos minoritarios, haya o no reglamento orgánico?. ¿Alguien se imagina votando si Eloy Rubio forma parte del Grupo Municipal Popular a los demás concejales no adscritos, a la anterior alcaldesa? ¿Qué tiene que ver con ella o con los concejales socialistas, esos que con su irresponsabilidad escurriendo el bulto de la confianza que les entregaron en las elecciones municipales los ciudadanos, han creado, alimentado y mantenido este problema y el sainete del sábado?

Al final hay un problema político que no es el de quién está en cada grupo o qué tiene que hacer el Partido Popular, que ya lo ha hecho, sino el de cómo los concejales de Valderas que han creado este lío pueden mirar a los ojos a sus vecinos y explicarles por qué sus intereses personalísimos se anteponen a los de los ciudadanos, por qué las consignas de su partido pueden más que las necesidades de la gente. En la oscuridad de Valderas, la institucional y la real, que así está el ayuntamiento, la política buena, la del servicio desinteresado a los demás, al final tendría que imponerse al interés del jefecillo de turno, a la consigna del partido.

Muchos miran aún con respeto a algunos concejales socialistas de Valderas, de los de toda la vida y se preguntan si no será verdad que gran parte de este lío es para que se disuelva la Corporación y cambiar de concejales, y, de paso, de diputado provincial socialista. O se preguntan los ciudadanos, como yo les oí al salir del pleno, si la ex alcaldesa estaría dispuesta a votar que Eloy Rubio, al que tanto denostó, formara parte del Grupo Popular para que pudiera ser alcalde y no se disolviera la Corporación para seguir en la Diputación.

Cuando, mirando a quienes votaron abrumadoramente en las elecciones municipales para que sacaran al ayuntamiento de Valderas del atolladero, los ciudadanos se hacen esas preguntas y quienes prometieron respuestas callan y enredan, ¿cómo no van a estar hastiados los vecinos de los políticos?

Cuando se despejen las artificiales dudas jurídicas, los socialistas de Valderas —nadie espera ya nada de los que en León les dirigen sólo atentos a sus intereses en corto— tendrán una oportunidad de oro para demostrar a los vecinos que no se equivocaron cuando votaron socialista en las elecciones municipales. En ello confiamos quienes aún creemos en la política de pueblo que mira al pueblo.

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