Diario de León
Publicado por
MARGARITA TORRES
León

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Por quinta vez consecutiva, según los datos proporcionados por la Encuesta de Población Activa, en León crece el desempleo. Pocas veces somos noticia nacional por nuestras cosas, y, cuando nos catapultan a la palestra de las fieras ibéricas, casi siempre es por motivos que sonrojan más que enorgullecen. Primero por la muerte de la monja sor María Gómez Valbuena, imputada por los casos de los bebés robados, y que ha pasado a mejor vida, cerrándose en falso una causa abierta en el corazón de madres e hijos y en el de una congregación que demasiado bien ha hecho a la sociedad como para que su nombre quede vinculado a algo tan deleznable.

Más tarde, nos colocan en el prime-time mediático por las declaraciones del Círculo de Empresarios Leoneses, que solicita que se cercenen las ayudas de 450 euros a los parados. Al tiempo, desde la Fele, se considera adecuado mantener esta prestación. Está visto que en León en nada nos ponemos de acuerdo, aunque no les falta un puntito de razón a los primeros, ante la manifiesta falta de apoyo real a los empresarios. Qué decir de los pobres autónomos, los más castigados del sistema que deja indemne al poderoso y persigue al indefenso. Más de 2.500 empresas han desaparecido en nuestra provincia desde el inicio de la crisis. Nos pueden vender la realidad maquillada o travestida, mas lo cierto es que en las calles de la capital, de las principales ciudades, los carteles de «se alquila» o «se vende» esconden detrás mucho esfuerzo aniquilado por los mercados y por unos gobernantes que no saben capear una crisis, demasiado ocupados en parchear su buque propio, que hace agua.

Casi seis millones de parados. Uno de cada cuatro españoles, aunque quiera, no puede trabajar. Uno de cada cinco hogares sobrevive con la prestación por desempleo. Casi un millón de jóvenes, máximo histórico, no encuentra donde colocarse. Nada extraño, por otra parte, pues sólo el 5% de los inscritos en el INE encuentra donde trabajar. Alguien lo está haciendo rematadamente mal. Y no es ni el autónomo, ni el empresario, ni el funcionario, ni el trabajador.

Mientras en Castilla y León vamos capeando el temporal un poco mejor que en el resto de España, allende bulle la tontería en un país más preocupado por el hijo de Piqué y Shakira que por las familias que hurgan en la basura de los supermercados. Una nación estrangulada por un Artur Mas, que sueña en convertirse en Imperator Totius Butifarrae, aunque por el camino arruine a la Cataluña que dice defender. Un país abochornado por escándalos en el seno de la familia real y en la casta política. Con la que se nos viene encima, guiados por líderes tan preparados y carismáticos, vayan acostumbrándose con esta crisis a practicar el griego. El idioma, me refiero.

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