AL TRASLUZ
Trovadores todos
Ante Verdi me quito el sombrero, incluso el monóculo. En marzo, llega a nuestro auditorio una de sus mejores composiciones: Il Trovatore , interpretada por la Compañía Nacional de Odessa. Tras una bella overtura, la trama comienza con un centinela dando la voz de alerta, algo por otra parte lógico, pues lo extraño es que hubiese anunciado cómo ha quedado el Real Madrid, dado que transcurre en la España del siglo XV. No obstante, en una ópera lo importante no es la historia en sí, sino cómo te la cantan. Sale un Conde de Luna. Y la bella Leonora. Y un coro de gitanos. Y un trovador llamado Manrico. Y venganzas, flechazos y suspiros. También una torre, pues este elemento arquitectónico es al amor lo mismo que el caballo a las películas del Oeste. Quienes no aparecen son los hermanos Marx, aunque esta obra verdiana es sobre la que se estructura el guión de Una noche en la Ópera . Ya saben, la del camarote abarrotado. Aquí muchos leoneses se encuentran igual, ya no les cabe otra preocupación más, ni siquiera con calzador. Vamos, ni los célebres dos huevos duros. Antes de la implantación de lo políticamente correcto aún podías exclamar: «¡ya sólo me queda quedarme embarazado!», pero ahora hay que tener mucho cuidado con estas expresiones castizas, porque enseguida te aporrean en Facebook y te linchan en Twitter. Y además es que te puedes quedar, la ciencia ha avanzado una barbaridad.
La posibilidad de escuchar en directo una versión de Il trovatore es una gran noticia para los leoneses melómanos, que podrán sumarse a la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Verdi. Por cierto, lástima que en ésta no salga don Mendo, que era medio leonés. Ni siquiera las obras maestras son perfectas.
Pese a la plena vigencia de la música de este gran compositor, no parecen nuestros tiempos propicios a la belleza romántica. Más bien, tienden a la horterada apoteósica, que se aplaude a sí misma y lo contamina todo. Poderle escuchar en nuestra ciudad parece casi un milagro, aunque no sea la primera vez. Si le hacen caso a este trovador de columnas, no se pierdan esta ópera. Les ayudará a evadirse de tanta opereta diaria, en la que no parece que llegue el momento de bajar el telón.