Diario de León
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VICTORIA LAFORA
León

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El caso Bárcenas/PP depara cada día una sorpresa nueva dejando en evidencia el enredo de mentiras con el que algunos dirigentes populares tratan de justificar las vergüenzas de la Gürtel. Digo algunos porque Rajoy, a la sazón presidente del Gobierno y máximo dirigente del PP, sigue con la táctica del avestruz: lo que no se menciona es que no existe. El nombre de su tesorero, ese del que afirmó que «nadie podría probar que no es inocente» ha desaparecido de su vocabulario y al no haber nombre, no hay caso.

Pero, como el embuste tiene las patas muy cortas, el PP ha tenido que reconocer que el innombrable siguió cobrando un «despido troceado» con derecho a Seguridad Social. Es decir, no estaba desvinculado del partido sino que recibió hasta diciembre un trato de favor que ya quisieran para sí los millones de parados de este país. Lo mismo se ha sabido de Jesús Sepúlveda, el exmarido o marido legal, que no queda muy claro el parentesco tras tantos desmentidos de Ana Mato.

Si había metido a la ministra de Sanidad en semejante embolado, de tenerla engañada con los pagos de viajes y lujosas fiestas infantiles, si la había menospreciado al ocultarle el origen delictivo de esos ingresos de los que se beneficiaba toda la familia, por qué el Partido Popular le ha seguido pagando un salario hasta antes de ayer.

Rectificar es de sabios, dijo Cospedal al contar el «despido fulminante» de Sepúlveda. Pero habría que matizar que es de sabios cuando se hace a tiempo, no cuando ya te han pillado.

Los dirigentes políticos de este país, después de tantos años de trapicheo, saben que cuando la marea de la mugre está a las puertas de sus casas lo mejor es cortar cabezas y alardear de ello.

Mientras, la gente contempla entre atónita e indignada este trato de favor a dos dirigentes a los que se denigraba en público y se pagaba en privado. Vuelve a surgir el resquemor sobre los secretos que guardan estos dos personajes para que no hayan salido de la sede de Génova con una patada en las posaderas hace ya años. ¿Quién tiene miedo y a qué? ¿era solo de Bárcenas esa ingente cantidad de millones depositados en un banco suizo?

Lo más grave es que no hay oposición ante tanta mierda. Que el PSOE, colapsado por sus problemas internos, no levanta cabeza. Que Rubalcaba, cuando pide la renuncia de Rajoy, no tiene nada que ofrecer como alternativa. Que los miembros de su equipo más cercano cada vez que se ponen «duros» haciendo oposición pasan de la torpeza a la irrelevancia. Nunca este país, desde la recuperación de la democracia, estuvo en tan malas manos.

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