TRIBUNA
Krassnyg Bor: 70 años después
«Das tantos testigos Sancho y tantas señas que no puedo dejar de decir que debes de decir verdad» (Don Quijote, parte II). «Algunos no hemos muerto», así titulaba Carlos Mª de Idigoras, su novela sobre la División Azul». Y efectivamente, algunos, aún conociendo el riesgo de aparecer como políticamente no correctos, no hemos muerto, al menos nuestra memoria ni ha muerto ni afortunadamente se ha cerrado. Yo era un niño de apenas siete años, pero aún así, por estas fechas, acuden a mi memoria, los recuerdos de la batalla de Krassnyj Bor, batalla, en la que miles de jóvenes españoles escribieron para todo el mundo una de las páginas más bellas y heroicas de la historia de nuestros ejércitos, luchando contra el comunismo soviético, y en defensa de una Europa cristiana, y lo que es mas importante en defensa del amor a la patria, al honor, al compañerismo y a tantos otros valores y virtudes de los que hicieron gala en el campo de batalla del Frente Oriental en la II Guerra Mundial, los soldados españoles, encuadrados en la División 250, más conocida como la «Division Azul de voluntarios», virtudes y valores de los que por cierto hoy andamos tan escasos y que deberían ser motivo de orgullo de nuestra sociedad, pues Krassnyg Bor, repito, es una de las más bellas gestas de las armas españolas, gesta, como tantas otras silenciada, naturalmente en aras de lo políticamente correcto y me temo, que una vez más, los héroes quedarán en el olvido, al menos en el olvido oficial. ¿Pero no han pretendido que quedara en el olvido la batalla de las Navas de Tolosa, la toma de Granada, la gesta de Blas de Lezo y tantos hechos heroicos que han hecho que España sea España? ¿Pero no han tardado mas de 100 años en reconocer a los héroes del Regimiento Almansa en la Guerra del Riff? Pero.. ¿He dicho que los soldados españoles lucharon en Krassnyg Bor contra el comunismo soviético? Sí, nuestros soldado se adelantaron 40 años a su derrota, luego tan cantada, tras la «caída del muro de Berlín y de los países títeres de la Europa del Este.
Pues bien, todo esto viene a cuento, por que a las 6,40 del día 10 de Febrero, hizo 70 años, que después de una dura preparación artillera de más de dos horas de duración, cuatro divisiones soviéticas, integrada por 44.000 soldados, 100 carros de combate y 1.000 cañones, se lanzan al ataque contra las maltrechas líneas de frente ocupadas por 5.900 soldados españoles, que aún abrumados por la superioridad del enemigo, logran reagrupar sus fuerzas y fortificar sus posiciones, frenando el ataque soviético y luchando hasta el final, haciendo que las tropas rusas pasen a la defensiva, lo que supuso, que gracias a la heroica actuación de nuestros soldados, el frente se estabilizase nuevamente, haciendo así fracasar la operación Estrella Polar del Ejército Rojo. Pero el precio pagado fue alto, por no decir brutal, pues nuestra División dejó en el campo de batalla 1.127 muertos y 1.035 heridos, mientras que el Ejército Rojo sufre 12.500 bajas, lo que da idea de la dureza de los combates. La División, como reconocimiento al valor de nuestros héroes, recibió 8 Cruces Laureadas de San Fernando, 2 Cruces de Caballero, 2 Cruces de Oro, 138 Cruces de Hierro de 1ª Clase y 2.359 de 2ª. De los españoles diría el general alemán Jurgens: «Si en el frente encuentras a un soldado mal afeitado, con las botas rotas y el uniforme desabrochado, cuádrate ante él, es un héroe español». Nuestros soldados enterrados bajo una cruz en la estepa rusa pueden estar seguros que, pese a los «olvidos», su sacrificio no fue en vano. Yo con estas modestas líneas quiero rendirles en esta efeméride mi homenaje y mi respeto.