Diario de León
Fernando Jáuregui

Creado:

Actualizado:

Suelo desdeñar las tesis conspiracionistas en la política, convencido como estoy de que lo casual suele primar sobre lo causal. Pero acontecimientos puntuales han desmentido ocasionalmente mi visión bondadosa del mundo, convirtiéndola más bien en una visión despistada a fuer de ingenua. Y, así, hay quien me dice que todo lo que está ocurriendo tiene como base una enorme conspiración para cargarse a Mariano Rajoy, y que los medios que investigan, la oposición que clama y casi todos los demás que no están en el enredo no somos sino comparsa de quienes sí lo están. No lo sé, ya digo que me cuesta aceptar el maquivelismo por principio, aunque no sea más que porque las ‘operaciones’ que se fraguan casi nunca llegan a buen fin.

Y esta podría ser la cuestión ahora, cuando el caso Bárcenas se llena de interrogantes acerca de la autenticidad de los ya mundialmente célebres documentos, y cuando el caso Mato, tan puntualmente aparecido tras el de los papeles del extesorero del PP, parece que se queda sin eso, sin caso. Matar a Mato, como primer paso hacia rajar a Rajoy (el —mal— juego de palabras no es mío), no está resultando tan fácil, y sería la segunda vez que el hoy presidente del Gobierno se libraría de una maniobra urdida para descabalgarle del poder (la primera fue en aquel célebre congreso de los ‘populares’ en Valencia, en 2008).

Quien supongo que sí tiene más información que yo es Rajoy, que dijo, al terminar la última reunión del comité ejecutivo de su partido, algo así como «tranquilos, que ya sé de dónde viene todo esto». Debería explicarlo; dudo que proceda de fuentes socialistas, por mucho que ahora haya aprovechado la ocasión para pedir —con la boca chica— la dimisión del presidente. Dudo aún más que pudiera tratarse de una inventona periodística: los periodistas podemos tener indicios o informaciones más o menos contundentes, pero difícilmente maquinamos desde el vacío. Me parece que el presidente tendrá que revelar, aunque no sea más que para defenderse, lo que sabe acerca de tanta inadecuada filtración judicial.

Claro que no quiero exculpar a quienes se corrompen y nos roban, faltaría más. Pero sí espero exactitud, rigor y veracidad en las acusaciones que se lanzan contra unos u otros. Esa exactitud es la mejor manera de luchar contra la corrupción, mientras que utilizarla para maniobras más o menos de poder, para vendettas subterráneas o para favorecer intereses personales no sirve más que para ventilar la basura, ensuciando a quien acaso no lo merece.

tracking