EDITORIAL
La Bañeza exige y merece una estación
Estaba cantado y se ha cumplido. La Bañeza se queda sin estación de autobuses. Y los bañezanos, después de muchos años, tendrán que esperar los autobuses a la intemperie, en plena calle, sin que nadie haya hecho lo suficiente para mantener un servicio que, pese a ser de una empresa privada, tiene todas las connotaciones para ser público.
León no puede presumir de grandes ciudades, de hecho descontadas León y Ponferrada, quedarían además de Bembibre y Villablino, Astorga y La Bañeza. Por eso es aún más preocupante el hecho de que se deje morir la estación, porque La Bañeza no es un pueblo sin gente y, por tanto, no vale la excusa de la falta de demanda.
De hecho. Cuando Alsa la puso en marcha, la capital bañezana contaba con otra infraestructura de este tipo, la de la empresa Ramos y las dos cohabitaron durante ocho años.
Si es por tráfico de viajeros y de líneas el cierre no está justificado. Tras la compra de la empresa Ramos por parte de Alsa, desde la estación que ahora cierra partían todas las líneas de autobuses provinciales y de ámbito nacional. Eso hacía que soportara 66 operaciones diarias, entre llegadas y salidas, que ahora salvo que alguien le ponga remedio se harán en plena calle y sin marquesina.
El Ayuntamiento y, sobre todo, la Consejería de Fomento están obligados a tomar cartas en el asunto porque La Bañeza, los bañezanos, exigen y merecen una estación de autobuses.