FUERA DE JUEGO
Tirando de banquillos
Desde que Ikea ha impuesto en España la moda de dimitir por piezas y a plazos da la sensación de que en esto de la política se han complicado aún más las cosas y es difícil discernir si están todos los que son, o son los que están, pero que tampoco se les esperaba... ¿o quizás al contrario?
Lo único definido es que cada uno tiene muy claras las reglas... cuando toca aplicarlas al de enfrente: hay que dimitir sin ningún tipo de concesión. Y también muy claras si el negociete está en el propio partido: se opta por pertrecharse y parapetarse porque eso de irse para casa nunca es el mejor camino para un «servidor público».
Y luego están los que se van por propia voluntad. Sí... los hay. Aquí en León llevamos unos cuantos desde que pasamos por las urnas. Ha sido un goteo constante y realmente llamativo, que poco a poco va desfigurando lo que votamos los ciudadanos no hace ni siquiera dos años. Son los que no ven cubiertas sus expectativas presentes o futuras, o los que directamente se dan por amortizados y deciden hacer bueno lo de probar que hay vida más allá del cargo político.
Ahora anuncia Javier Chamorro que se apartará y resulta que en un partido en el que fueron elegidos dos concejales ninguno de los que encabezaban la lista de UPL seguirá como edil. Ya se fue Gema Cabezas y ahora le sigue Chamorro, con lo que durante la mitad del mandato no quedará ningún «titular».
Y tirando de banquillo está el PSOE en el Congreso de los Diputados desde hace tiempo. En su papeleta original de hace 14 meses en León había situado en puestos de salida a dos hombres y ninguno de los dos tiene escaño ya en Madrid. Por aquello de la paridad sobrevenida ahora los cargos electos por León los ocupan dos mujeres. Y en el caso del Ayuntamiento leonés llevamos ya vistos 31 concejales sin alcanzar el ecuador del mandato. En él el PP también ha vivido fugas masivas como cuando le tocó remar contracorriente.
¡Para que luego digan que nadie dimite! Lo hacen muchos, pero porque sus expectativas no se cumplen y se les evaporó lo de la vocación del «servidor público».
Mientras, los agresores, los imputados, los que arruinan ayuntamientos, los que se hacen no adscritos... esos siguen bien agarrados al cargo.