Dieciocho años son ya demasidado tiempo
Este martes, la justicia francesa sienta en el banquillo a los presuntos autores, entre ellos dos de los ex jefes de la banda terrorista ETA, del crimen del guardia civil, Raúl Centeno, la última de las víctimas leonesas abatida por los disparos de los etarras en el 2007.
El juicio, que llega seis años después del asesinato del guardia civil, sirve para recordar que todavía hoy, dieciocho años después, el crimen del comandante Cortizo, al que la banda terrorista hizo volar por los aires el 22 de diciembre de 1995, sigue aún sin resolver y se encuentra a la espera de ser juzgado.
El asesinato del comandante Cortizo, el único que los etarras cometieron en toda su historia en suelo leonés, sigue así sin ser resuelto y es ya uno de los casos de terrorismo con más retraso, de los que se llevan en la Audiencia Nacional. Todo apunta no se encuentran pruebas concluyentes contra el único sospechoso, Sergio Polo Esocobes.
Sea como fuere, es necesario ya que desde los órganos judiciales, en este caso la Audiencia Nacional, se den los pasos necesarios para que tragedias como la del militar leonés se resuelvan con la detención y posterior condena del autor o autores de las mismas.
Lo exigen la familia del fallecido, los leoneses y toda la sociedad. Ningún crimen debe quedar impune, pero mucho menos un atentato como el del comandante Cortizo que, como todos los de ETA, conmocionó a la sociedad. Dieciocho años es ya demasiado tiempo.