EL RUBICÓN
En remojo
Está claro: León le importa un bledo a todo el mundo. Y no, no es que me haya puesto radical. Es la constatación de una realidad y a las pruebas me remito: la Universidad se desangra y nadie hace nada; el aeropuerto se vacía y Antonio Silván está más desaparecido que Wally; la Caja ya no existe y con ella se llevaron los ahorros de los leoneses y no es una frase hecha, que se lo pregunten a los de las preferentes, y el ínclito Villanueva sigue a lo suyo, el twizy; y qué decir de lo que ese clon de Aznar al que el gallego de La Moncloa colocó en Industria le está haciendo a los mineros, a las cuencas y a sus gentes.
Eso por no no hablar de Antibióticos, donde un italiano que gusta de gastar el dinero en caballos y yeguas no parará hasta sacar de la fábrica su último resquicio de vida. Y ahora que me expediente, como hace con los representantes de los trabajadores que no le rinden pleitesía ni le ofrecen su ‘rendez vu’.
¿Quieren más demostraciones del ninguneo? Pues dense un paseo por Valderas. Lo que los políticos están haciendo con los vecinos de ese pueblo es simplemente deleznable. No puede ser que casi dos años después de las elecciones municipales que le dieron la mayoría absoluta al PSOE, el Ayuntamiento siga sin alcalde y los ciudadanos olvidados a su suerte. Ya está bien de reuniones, patanomimas y palabrerías. Soluciónenlo y sino váyanse todos. Y lo peor es que se sigue sin hacer nada porque es Valderas y no le importa a nadie.
Aquien no parece importarle lo más mínimo que el Gobierno anuncie una querella contra él por malversación de fondos y estafa, tras su gestión de la vía estrecha, es a Ángel Villalba
Hombre, malversación de fondos no sé si habrá y mucho menos estafa porque eso le tocará dirimirlo a los jueces, pero desde luego gastarse 2,2 millones de euros para que el señorito estuviera más cómodo cada vez que fuera a Oviedo mientras la crisis ya desangraba a las familias es, cuando menos, un despropósito, sino la demostración más palpable de lo a la ligera que se tomaron muchos la salvaguarda del dinero público. Sería por hacer bueno aquello de ‘Villalba, promesas a mansalva’.
Por cierto, alguno que ahora ríe mientras ve lo que le sucede al de Feve quizás debería preocuparse no vaya a ser que sea el siguiente. Ya saben: «Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...» Pues eso, que vaya poniendo las suyas en remojo.