Diario de León
Publicado por
Camino Gallego
León

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Los grandes proyectos son una cosa y su realidad es otra. Por mucho que alguien se empeñe en que León será mejor con un palacio de congresos, la realidad (aunque supongo que habrá que esperar muchos años para esa realidad) será otra porque para entonces esta provincia será sólo un lugar paradisíaco, casi como una reserva sioux, donde sólo quedarán unos pocos para morir con las botas puestas, ya que el que pudo salió antes de que fuera demasiado tarde.

Pues a una capital con tan negro porvenir (en esto casi hay unanimidad) se le pone la cebada al rabo de un palacio de congresos, mausoleo en el auténtico sentido de la palabra, en el que se gastarán los últimos euros que se destinarán a la desahuciada provincia de aquel viejo reino.

Son ya muchas las veces que aquí me he lamentado de que se destine un solo euro a un proyecto que no relanzará León y que además lastrará a la ciudad, por aquello de que no van a destinar más dinero para nosotros, cuando ya nos dan tanto para travestir de palacio una azucarera, porque también la remolacha tuvo mejores días.

Pero el sino se cumplirá a lo que parece, y en Poridad, donde no les llega la saya al cuerpo, tienen «en caja cinco millones para el palacio de congresos». No hay dinero para pan, pero se gasta en pasteles, que se decía antes y tal vez por eso ya no se quiere acordar nadie. Y lo más triste es que mientras se refinancia la deuda municipal con el ICO y se alarga el pago, la semana sin pan de esta ciudad verá cómo en el futuro seguirán destinándose millones y millones a estas obras hasta los 55,5 que faltan, según el presupuesto. Pero la realidad será distinta otra vez y a lo peor se alarga hasta los 80 o más millones.

Y cuando, por fin, tengamos un flamante palacio de cuento (de Perrault, por supuesto) nos lloverán los congresos, como ahora los chuzos y todos seremos felices porque comeremos perdices para estar a tono con la historia.

Nadie se plantea que la pobreza provincial será la misma, aunque tengamos palacio y palacín. Nadie se quiere enterar de que no va a haber lista de espera congresual y, por tanto, esto no va a ser Jauja. De que seguiremos como ahora, pero más endeudados con el coste palaciego, esperando que a alguien se le ocurra otro gran proyecto con el que ilusionarnos, otro cuento más de esos que se creen los que no tienen uso de razón. Continuará.

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