EDITORIAL
Sentencia leve frente a tanto daño al ciclismo
La operación Puerto se convirtió durante los últimos años en un auténtico calvario para el ciclismo hasta el punto de generar un daño singularmente notable a su imagen lo que incluso ahuyentó a los posibles patrocinadores. La polémica generada por la investigación de dopaje acabó ayer con unas condenas leves y con la absolución a personas fundamentales de este deporte sobre las que durante años se generaron duras sospechas.
La propia operación incluso dañó a lo que se ha venido en llamar la marca España y especialmente a los deportistas de las más variadas especialidades y a los que se ha respondido con sospechas infundadas a sus notables éxitos.
Han pasado siete años desde que comenzaron las investigaciones y en este caso sí que ha sido evidente que se ha producido un daño directo a un deporte en el que en estos momentos hay muchas esperanzas puestas desde Ponferrada.
El ciclismo debe recuperar su buen nombre cuanto antes. Es una cuestión de justicia porque es probablemente junto al atletismo la especialidad en la que existe una mayor vigilancia y aunque es cierto que se han producido abusos es de justicia reconocer que son mayoría los que practican la limpieza. En los propios equipos se está implantando una situación de tolerancia cero y el buen nombre del ciclismo tiene que restaurarse tras un episodio que ha generado un daño muy grande a un deporte y que por contra se cierra con una condena leve.