EDITORIAL
La desconfianza delata el deterioro político
El barómetro del CIS ha puesto de manifiesto un incremento excesivamente grave de la desconfianza de los españoles hacia los principales líderes políticos, pero lo que es más peligroso hacia todas las instituciones. Sólo la Policía, la Guardia Civil y el Ejército salen indemnes de una degradación enorme de la imagen que tienen los españoles de las diferentes instituciones en lo que se aventura como un problema de confianza que requerirá un esfuerzo de todos para reencauzar las cosas.
España sufre una grave crisis económica y financiera pero también de todo tipo de órdenes si se tiene en cuenta que la sociedad se ha ido alejando de quienes la gobiernan y de las propias instituciones creadas en esta democracia.
Los dos grandes partidos en los que se ha sustentado el sistema en las últimas décadas están tocando fondo en apoyo ciudadano de acuerdo con las encuestas y la duda es si esa apertura hacia la entrada de nuevas formaciones políticas con fuerza en el panorama nacional podrá llegar a concretarse con un nivel como el que se percibe ahora, cuando llegue el verdadero sondeo de las urnas.
Mientras, la situación de mala imagen del presidente Rajoy y del líder de la oposición Rubalcaba alcanza unos niveles nunca captados en un sondeo como éste. La ausencia de liderazgo acompañada por esa desconfianza generalizada no parece el mejor camino para que España pueda avanzar hacia una recuperación económica.