Diario de León
Publicado por
Javier Arias. villamoros de las regueras
León

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Ya no es Navidad

Me decía un amigo allá por diciembre: ¿qué voy hacer con este termo? Alguien se lo había dado, al igual que el uniforme que llevaba con orgullo, de un color y con anagrama que es mejor no mencionar, para paliar un día de frío a los que ni tan siquiera tienen para calentar su estómago, y con tono alto proseguía «¡soy voluntario!». Fue hace ya un montón de años en aquel mes de frío y penurias para algunos y de hipocresía para otros.

Volvió al día a día, a la realidad, y observó como un joven espigado y delgado con su pelo rapado extendía la mano al amparo de que alguien pose en la misma, aunque solo sea, cinco céntimos. Y alguien posa un papel que resulta ser un billete de cinco euros, ¡coño! Pero, no, no es aquel que se sacó esa foto ofreciendo aquel café, en aquellos casi diez días pasados de hipocresía, de aquel mes tan frío, es un ciudadano solidario que como otros no tendrá ni foto ni sera recordado.

Estamos en mayo y la primavera altera, y los prepotentes aparecen incluso mirando por encima del hombro a un vecino porque su categoría es de despacho, y con despecho miran al pasar a ese que sigue con su mano extendida y su cabeza cabizbaja y que nada le deja, éste es el de la foto el solidario hipócrita y que además le critica y se mofa.

Ya entrada la noche en mi paseo, aprecio que alguien me sobrepasa y se acerca para pedirme algo, me voy con él y tomo un refrigerio habitual de la época. Se va y allá le veo que recoge un cartón que tenía guardado en un lugar de la ciudad, el cual le servirá para «confortar» su descanso nocturno.

Ya no son noticia: un sinfín de niños que permanecen en hospitales, no aparecen los titulares navideños con voz e imágenes de los diferentes famosos realizando las oportunas visitas a lugares que solo cuentan en ese mes que no es el de mayo. Y mientras tanto ellos duermen en la puñetera calle. Prosigo mi camino intentando no mirar atrás, pero observo como personas siguen pernoctando en un banco de cualquier barrio siendo las estrellas quien les ilumina, como si de una lámpara de la mejor mansión se tratara, y en esos hospitales los niños siguen padeciendo esas fatales enfermedades, y que quienes luchan por paliar todo este tipo de desgracias se les niega la ayuda necesaria. ¿Qué ocurre con esta sociedad? ¿Que se cree? Que va a ser inmortal, y los que esperan que jamás por algo de esto pasarán... ¿Qué ocurrirá cuando recuerden aquella navidad y aquella foto, la que jamás se debió de revelar?

¿Dónde fijaremos nuestra atención ahora que ni el Madrid, ni el Barcelona, estarán jugando, esa Copa de Europa que conlleva esos miles de millones de euros que tanta falta les harían a quienes investigan, y a todos los que ayudan día tras día a paliar la angustia de muchos, ante el despilfarro de unos pocos? Demagogia: ¿tendrán que esperar a que llegue otra Navidad?

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