HOJAS DE CHOPO
Fuente de la Virgen del Camino
Cuando a principios del siglo pasado la intensidad de la emigración leonesa se instaló en La Habana, muchos de nuestros paisanos se acomodaron a las afueras de la ciudad, en el municipio capitalino de San Miguel del Padrón, en el lugar entonces conocido como El Luyanó, por el río que lo fertilizaba.
En aquel entorno disfrutaban muchos leoneses buena parte de su tiempo libre, con el Café Virgen del Camino como punto de encuentro. Abierto por un paisano leonés como panadería, las vicisitudes e intereses impuestos por los tiempos establecieron las leyes silenciosas del cambio. Así son las cosas.
Y llegaron también los cambios exigidos por la nueva ordenación urbana. De tal forma que se hizo necesario un nuevo diseño de aquel cruce de caminos.
Una rotonda-plaza fue el modelo adecuado para conseguirlo. Este espacio, muy amplio, está cubierto, cubrición que se asienta sobre dieciséis columnas y conforma, en su conjunto, una zona muy agradable. En el centro, la llamada Fuente de la Virgen del Camino, con la imagen como referencia esencial y sosteniendo la Rosa Náutica para guiar a los viajeros en la confluencia y dispersión de los caminos que aquí se dan cita.
Cuando se decide la intervención, la decisión de los leoneses es fundamental para que se respete el nombre y se erija la imagen de la Virgen del Camino, en bronce, que se encarga a la escultora cubana Rita Longa (1912-2000), figura cimera de la especialidad en el siglo XX de su país.
Al margen del valor simbólico que se ha dado a la imagen, lo cierto es que su pedestal emerge del centro de un estanque redondo lleno siempre de agua, excepto en los últimos tiempos. A él iban a parar, como en otras muchas fuentes del mundo, monedas nacidas de la devoción y deseos secretos, que no lo eran tanto en el caso de los leoneses que soñaban algún día regresar a su patria, junto a los suyos, por quienes suplicaban a los pies de «la Señora».
Recogidas sistemáticamente las monedas, servían de ayuda a la antigua Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana.
Rodeada siempre de flores la imagen, lo que significa cómo ha prendido la devoción entre los cubanos, los tiempos difíciles seguramente han llevado al olvido el lanzamiento de monedas.
En el barrio ya no hay leoneses, acaso algunos descendientes en segunda o tercera generación, pero su memoria queda definitivamente escrita en la pequeña historia de nuestras gentes. Y es que el mundo es ancho y ajeno.