HOJAS DE CHOPO
Pintura cercana
La original visión escultórica de una Bata de cola de Vegonha Rodríguez ha estado expuesta hasta hace unos días en el Camarote Madrid. Circunstancias como ésta vienen a confirmar que el mundo de las artes plásticas hace tiempo que está saliendo de los clásicos circuitos expositivos para un acercamiento de la obra en bares y pubs, lo que supone nuevas oportunidades para los artistas y una cercanía inevitable para quienes unifican entretenimiento y arte. Está claro que el bar, el encuentro informal en torno a un vino, es esencial en la cultura española. Las fórmulas tradicionales empiezan a estar en entredicho en no pocas ocasiones, por poco atractivas en muchos casos. Especialmente las iniciativas institucionales, muy costosas por ser pólvora pública y porque en más de una ocasión el análisis del razonamiento selectivo no está tanto en el acercamiento a artistas verdaderos sino a verdaderos amigos. Y a tendencias cerradas.
En este contexto hay que situar iniciativas como ésta, prolongada ahora en un premio de pintura. El próximo sábado se cierra el plazo para el envío de obras que pretendan concursar en el primer Premio de Pintura Camarote Madrid. La obra ganadora y otra docena más se expondrán en este establecimiento hostelero durante el mes de julio.
No es el primer caso de amparo privado a iniciativas creativas en León. Ni tampoco el único hostelero. Por citar tres ejemplos, el premio de cuentos Papalaguinda, que nació, y murió, desgraciadamente, ahora hace veinte años, nos dejó como testimonio el libro Virginidad, del babiano Enrique Álvarez. En la década de los setenta, el Bernardo del Carpio de poesía leonesa en aquel inolvidable Hula-Hula, que publicó, además, una antología de un lustro (1977-1981). El tercer ejemplo, cercano, el de periodismo Maite Almanza, que ya ha iniciado la andadura de su segunda edición. El ganador de la primera fue el fotógrafo de este periódico Jesús F. Salvadores, que, en un gesto que le honra, por su probada generosidad, al margen de sus cualidades profesionales, donó el metálico a la Asociación de la Lucha contra el Cáncer.
Esta nueva convocatoria tiene un significado especial. Sin ninguna referencia de premios de pintura en la capital de la provincia, supone un verdadero aliciente para los artistas, especialmente para los más jóvenes, que tienen cerradas tantas posibilidades. En este caso, abierta no sólo la de ganar, también la de ser seleccionados para exponer. Y, por tanto, de hacer su pintura cercana.
En esta época de pesimismo, desconcierto y orfandad, noticias como ésta suponen un aliento, un poco de aire fresco. Ojalá no sea la única.