Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Tienen esas monjas la norma de la discreción, la severa sencillez culta de su santa fundadora y, para hallar mejor la razón de creer y vivir, un único camino: la vida pobre.

Por Teresa son carmelitas; y por Juan de la Cruz, algo poetas... y por ser fieles a su origen, esa rama del Carmelo va descalza, pero descalza al pie de la letra, pie desnudo en sandalia todo el año, aquí, en estos inviernos en los que el suelo muerde con dientes de hielo... y visten de estameña.

Sus conventos no aspiran a monasterio ni nacen para monumento... la santa de Ávila no quería comunidades de más de dos docenas.

Estas monjas celebraron el sábado sus primeros cincuenta años leoneses en ese discreto convento que hay en la carretera de Asturias casi enfrente del viejo seminario diocesano, a mano izquierda subiendo, no llama mucho la atención, es discreta su traza y es humilde hasta su campanil no queriendo ser torre ni gritar.

Las carmelitas descalzas fundaron hace medio siglo este convento porque dos mujeres de la acaudalada familia ovetense Masaveu pagaron terrenos, edificiación y sostenimiento inicial. Viven de su trabajo, su huerto y de lo que la gente les procura, en rigurosa clausura, pura vida contemplativa.

Para alegrarse con ellas acudió el sábado un gentío, me cuenta Luis Zurdo, que hace años les hizo unas vidrieras para que las oraciones fueran allí cristal y color (no le fijaron el tema, le dieron las obras completas de Teresa y Juan de la Cruz y le valió para hallar la mística del vidrio). De su mano fuimos un día a verlas junto a Amancio Prada, su guitarra y su Cántico Espiritual ... las monjas le escucharon arrobadas... después, cantaron ellas al armonium con delgadísima voz un poema de san Juan y nos quedamos mudos... mudo quedé también cuando las amenazaron con una carretera que cruzaría su predio para emparedarlas entre tráficos, tanto, que pensaron incluso irse a otro lugar... en fin, confiemos en que este aniversario sea sólo un prólogo de siglos... sin un ruido, en lo suyo... y con la alegría de tres jóvenes nuevas monjas: una licenciada en bellas artes, otra en informática y otra periodista.

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