EDITORIAL
La limpieza del Órbigo da vida a toda la ribera
Tras más de seis años de obras, con la mitad de ese tiempo de retraso y gracias a un inversión que acabará superando los treinta millones de euros, Confederación Hidrográfica del Duero pondrá en marcha esta misma semana la primera de las tres grandes depuradoras que limpiarán el Órbigo en la mayor parte de su recorrido por la provincia.
Es sin duda alguna el proyecto medioambiental más importante afrontado por CHD en mucho tiempo: afecta a 58 poblaciones desde Villaviciosa de la Ribera hasta Requejo de la Vega, afecta a 36.000 vecinos y en su conjunto —esta semana se conecta la estación de Benavides, ubicada en Santa Marina del Rey, y de inmediato lo harán las de Carrizo y Villoria— el proyecto tienen una capacidad de depuración diaria de casi 18.000 metros cúbicos de aguas residuales.
El río Órbigo, que históricamente fue una referencia internacional por su riqueza truchera, se convirtió en las últimas décadas en un auténtico vertedero de aguas fecales por la dejadez y la irresponsabilidad política de las administraciones. De todas las administraciones.
De manera que este proyecto integral de depuración del Alto Órbigo viene no sólo a resolver el problema que lo convirtió en un lodazal, sino a avalar las ilusiones de quienes legítimamente aspiran a recuperarlo como el río-reino de la trucha en la idea de que necesariamente ésta tiene que volver a ser un reclamo turístico de primer orden y, como consecuencia, también un activo para el desarrollo económico de toda la ribera.