Diario de León

TRIBUNA

Rajoy, la peor herencia de Zapatero

Publicado por
JOAQUÍN CUEVAS ALLER ESCRITOR
León

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Desde hace ya algunos años están apareciendo en prácticamente todos los medios de comunicación innumerables artículos de opinión de expertos sobre la influencia de las autonomías sobre las crisis económica y política de España. No hay duda, dicen, que la experiencia de la creación de las 17 autonomías ha sido un total fracaso. Los logros más destacados son los siguientes: el aumento espectacular de asesores políticos en todas las administraciones que ha cuadruplicado el número, la ruina escandalosa de casi todas las cajas de ahorro; la corrupción de los políticos, el deterioro del estado de bienestar, el empobrecimiento de la clase media y, sobre todo, la formación de una casta política que se ha atribuído una serie de privilegios, que avergüenzan al resto de ciudadanos. He aquí una muestra: el ciudadano de ERC, Ernest Benach, expresidentes del Parlamento de Cataluña, se ha podido jubilar con 51 años en las siguientes condiciones: cobrará 104.008 euros anuales durante cuatro años. Luego cobrará 78.006 euros anuales. Los políticos no quieren darse cuenta que España no produce tanta riqueza para mantener tantos asesores políticos. Las autonomías, en tiempos de Zapatero fueron máquinas de gastar dinero sin ningún control del gasto público hasta el punto de originar una deuda similar al 90% del producto interior bruto (una ruina) sin contar la ingente cantidad de facturas sin pagar escondidas en cajones sin que nadie sepa a cuanto asciende, pero que podrían duplicar la deuda. Pues resulta, que su heredero, Rajoy, no solamente mantiene el gasto público de su antecesor, sino que lo está haciendo crónico y aumentándolo y, como el dinero no llega, se dedica a saquear a los más necesitados: funcionarios, jubilados, y desahuciado a más de 400.000 autónomos. Por si alguien tiene dudas, el propio Rajoy ha dicho que él sabe lo que tiene que hacer y que, desde luego, no va a cambiar su política

Pero esta crisis económica no es lo peor. Según opiniones de personas muy respetables, lo peor es la crisis política. La unidad de España está a un paso de romperse en pedazos. Algunas regiones ya han dicho por activa y por pasiva que van a hacer una declaración unilateral de independencia si o si. En el caso concreto de Cataluña, se puede decir que ya no forma parte de España. Esto es así porque en esa región ya no rige la Constitución española, ni se cumplen las sentencias de los Tribunales Supremo y Constitucional. Cataluña pertenece oficialmente a España, pero extraoficialmente ya no forma parte de España. El señor Rajoy que ha jurado cumplir y hacer cumplir la Constitución, no ha aplicado la ley y, mucho me temo, que no la aplicará. Las leyes españolas son irrelevantes en Cataluña.

Es evidente que las competencias han concedido excesivo poder a las autonomías y, ese poder es el causante de la crisis política que padecemos. Nunca antes en la Historia de España se había llegado tan lejos en el deterioro de la unidad nacional lo que hace evidente que el actual estado autonómico o se destruye, o se reforma o la unidad de España tiene los días contados.

España es uno de los países más antiguos de Europa. España ha sido el único país del mundo que ha derrotado a los musulmanes y los ha echado de su territorio. España y, más concretamente el Reino de León fue el muro donde se estrellaron los musulmanes e impidió que toda Europa fuera musulmana. Esto que es reconocido por nuestros vecinos los franceses, en España se sabe, pero no se dice. España salió tan fortalecida de la Reconquista, que llegó a ser la primera potencia militar y cultural del mundo. Descubrió y colonizó un Continente. El Siglo de Oro español fue un ejemplo para el mundo entero. Durante esos siglos gloriosos de nuestra Historia sucedieron cosas que pueden y deben ser ejemplos a seguir. A partir del año 1230, España se componía de varios reinos independientes entre si. La buena armonía y el respeto entre ellos consiguióterminar la Reconquista. Después de la muerte de Fernando III el Santo hasta la llegada de Isabel la Católica, hubo diez reyes. Todos ellos fueron mediocres, malos o muy malos. Sin embargo, la buena armonía entre todos los reinos acabó por formar en tiempos de los Reyes Católicos la gran potencia mundial. Esta experiencia de la Historia podría ser un ejemplo a seguir en los momentos actuales.

Lo mejor sería hacer desaparecer todas las autonomías, pero si se decidiera que debieran seguir, se podrían formar unas nuevas autonomías conforme a la formación, no de las regiones y nacionalidades (que nadie ha explicado lo que son), sino de los antiguos reinos históricos que tan buen resultado dieron en su tiempo. Serían las siguientes:

1ª: La autonomía de León que estaría formada por Galicia, Asturias, León y Extremadura. 2ª: La autonomía de Castilla que estaría formada por Castilla y Las Vascongadas. 3ª: La autonomía de Navarra como actualmente. 4ª: La autonomía de Aragón que estaría formada por Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares. 5ª: La autonomía de Toledo que estaría formada por la llamada Castilla la Mancha y Madrid. 6ª: La autonomía de Murcia como actualmente. 7ª: La autonomía de Andalucía como actualmente. Y 8ª: La autonomía de Canarias como actualmente.

Total ocho autonomías, menos de la mitad de las actuales. Con esta formación de las ocho autonomías se terminaba de un plumazo con el enorme poder actual de los partidos nacionalistas, verdadero cáncer de la unidad de España. Asimismo, el Estado mantendría las competencias de sanidad, cultura y justicia. La sanidad pare eliminar el chiringuito de los partidos para colocar a dedo a sus partidarios. La cultura para que el profesorado se dedique a enseñar y no a adoctrinar que es lo que se hace ahora con los resultados más desastrosos de toda nuestra Historia. Algunas autonomías llevan más de treinta años inoculando el odio a España y a todo lo español. Y la justicia para que todos los españoles seamos iguales ante la ley.

La creación de las actuales autonomías ha sido un completo fracaso. Desde su inicio ha crecido la corrupción y el latrocinio hasta cifras que indignan a los ciudadanos. Se ha creado una partitocracia con la formación de una casta política muy alejada de los ciudadanos. Por ello, se hace imprescindible la política y la ética y eso sólo se consigue eliminando las causas que la motivaron o, al menos, la modificación profunda de las autonomías.

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