Criele: un acuerdo tan exigible como necesario
«Ya está bien de atacar a la provincia con decisiones unilaterales poco comprensibles si realmente se quiere velar por el mundo rural». Con esa argumentación hilaban ayer los seis presidentes comarcales del PP el comunicado en el que pedían la dimisión del consejero de Educación, Juan José Mateos, y de la directora provincial, Mercedes Fernández, por la tentativa de cerrar la escuela hogar, trasladar a Ponferrada a los alumnos del Centro Rural de Innovación Educativa de León y buscar una nueva sede para el centro de FP de hostelería que se ubican en el edificio de San Cayetano, que la Diputación viene cediendo a la consejería desde hace tres decenios.
La advertencia de que «no tenemos porqué aguantar más los ataques de la consejería» y la amenaza de que «plantaremos batalla al lado de los alumnos y los alcaldes hasta que se rectifique» no es sólo una declaración de guerra, sino la afloración de un agrio enfrentamiento político que tuvo sus precedentes en el caso muy similar del Sagrado Corazón y, sobre todo, en la propuesta de cerrar el centro rural de Riaño y obligar a los escolares de Picos de Europa a recorrer 140 kilómetros hasta Cistierna. El propio Herrera desautorizó entonces a Mateos y los populares leoneses meten ahora el dedo en esa llaga.
Parece inevitable templar los ánimos por ambas partes y buscar un entendimiento entre las dos administraciones teniendo en cuenta el objetivo al que se está apuntando desde las trincheras. Porque los alumnos son los que reciben el fuego de los dos bandos.