EL RUBICÓN
Menosprecio
La Justicia por fin parece decidida a meter mano en el despropósito presupuestario perpetrado durante los últimos años por la ex alcaldesa de San Andrés del Rabanedo y hoy diputada provincial sin cartera y sin trabajo, pero con un buen sueldo de 2.600 euros al mes por nada. Tanto es así que le ha declarado nulo su último presupuesto y ahora el fiscal la investigará al descubrir indicios de «criminalidad» en su gestión.
Pero como en esta política que nos han dado está instalado el todo vale. Como aquí y ahora a los políticos se la trae al pairo no ya que los señalen con el dedo, sino que los imputen —que no es el caso de María Eugenia Gancedo, al menos de momento— no cabía esperar de la ex alcaldesa otra respuesta que el y tú más dirigido al hoy alcalde Goyo Chamorro, que tendrá que piar sus propias culpas, porque ya ha pasado el tiempo de lloriquear por lo mal que lo dejaron los socialistas, que lo dejaron, y ponerse a trabajar, pero que desde luego no es el responsable de la ruina en la que Gancedo dejó a San Andrés.
Claro que lo bueno que tiene Gancedo es que cuenta con un dos esbirros a su mando para vocear ese y tú más. Que necesita expandir una cortina de humo para que se hable de otra cosa que no sea su ruinosa gestión, pues ahí aparecen Luis Herrero Rubinat y Francisco Javier Gómez, IxSA y PAL-UL, para cargar contra el alcalde, acusarlo de todos los males del mundo mundial y, por supuesto, pedir su dimisión. Y si esto no fuera suficiente, pues entonces el Gómez mete una denuncia en la Fiscalía —mira que le gustan los juzgados a éste— contra el alcalde, al mismo tiempo que manda una nota de prensa acusándolo hasta del fin de los dinosaurios. Y todo para desviar la atención. ¿Y de Gancedo? Ni media palabra.
¿Hasta cuándo van a tener que aguantar los ciudadanos de San Andrés este menosprecio por parte de estos representantes políticos que sólo buscan su prurito personal? Basta ya de menospreciar las leyes, la justicia y, sobre todo, a los ciudadanos.
Y eso vale para todo. Porque usar una fiesta, que por su historia y tradición merece todo el respeto, para pasear a unos marqueses venidos a menos y que de Astorga saben lo que les cuentan, además de un menosprecio a los astorganos y a una tradición tan arraigada como la Zuiza, es una paletada aquí, en Astorga y, como dijo aquel, en la China popular.