Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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Cuando el profesor Higgins, en el musical My Fair Lady, le enseñó a Eliza a pronunciar la frase «La lluvia en Sevilla es una maravilla», según la más rigurosa fonética, lo hizo porque no pensaba llevarla ese año a la Feria. En Truchas llovió el pasado sábado durante la celebración conjunta del día de La Cabrera. Fuimos hasta allí atraídos por la tierra y sus gentes, así cómo para conversar con el pregonero, Demetrio Madrid (a la primera persona que escuché elogiarle fue al periodista José Luis Estrada. Este reencuentro no pudo ser, pero el abrazo se lo dio Esther Bajo). Y sí, llovió. Cada leonés lleva dentro un hombre del tiempo; y si además es cabreirés, dos. Quien esto escribe nació en Madrid, pero tras sentir gruñir a las nubes pronostiqué al lugareño que tenía al lado: «Pues parece que va a llover». Y él: «Nada, nada, tranquilo, no llueve». Pues nada, pero del verbo nadar. Minutos después todos corríamos hacia la carpa, dado que las nubes estaban proclamando su hasta aquí hemos llegado. Una vez dentro le dije: «Se diría que está lloviendo». Me contestó: «Vale, pero nevar no va a nevar... salvo en algún sitio». La Cabrera y sus gentes, buenas, solidarias y sabias.

La jornada estuvo organizada por el Ayuntamiento de Truchas con la Asociación de Amigos de la Cabrera. Rogelio, responsable de ésta, se volcó en la tarea y hubiese merecido tener a las nubes de su parte. Otra vez será. Como la lluvia tuvo a bien retirarse a sus aposentos, pudo celebrarse el concierto de Celtas Cortos. Ah, la lluvia y sus prontos. Un cabreirés mira al cielo y sabe si va a llover o no, cómo anda el paraíso de ocupación hotelera, incluso si va ganar la Ponferradina, aunque la última palabra corresponde siempre a ellas, las nubes.

Y hablando de palabras, esta vez humanas, el Iº concurso de cuentos de la Cabrera lo ganó Eugenio González, con «A ver si se acuerdan de nosotros», sobre la guerrilla en la zona; los accésits fueron para Armando Murias y Juan Carlos Iglesias.

En esta comarca leonesa la literatura también es gran fiesta de agua cristalina. Lo escribió Baudelaire: «¿Qué amas tú extraordinario extranjero? Amo las nubes que pasan... allá a lo lejos... las maravillosas nubes».

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