PANORAMA
La de siempre
Que pregunten en el valle Gordo con cuánto júbilo se ha celebrado la llegada del nuevo artilugio producido por la factoría del entretenimiento de la Junta sobre el ámbito rural, el desarrollo sostenible y los mundos de yuppie. En el valle Gordo, en las Arrimadas, en el alto Cea, en la estepa de Valmadrigal —donde los polluelos de avutarda disfrutan de más subvención al nacer que los niños de Santa Cristina—, en Valdeburón y en la Tierra de la Reina —que ven crecer osos con más cobertura de la que disfrutan los humanos con la asistencia social—, a la sombra del Teleno y los Montes de León, que cada verano ven arder los pinos como tabaco, en el Páramo rescatado por el agua, en la vega pionera con la horticultura, en la montaña que hundieron en la miseria de los embalses se celebra con júbilo el nuevo anuncio de rescate. Otro plan para distraer mientras llegan las próximas elecciones y engatusan a la gente con el anuncio definitivo, con el esta vez sí, esta vez el hombre blanco de la Junta no se va a olvidar de los extremos, de la periferia de la periferia; y en ese vértice, del León arrugado por la dejadez de la inversión que no ha durado más que treinta años.
Del Ade Rural ya se empieza a sospechar por el mero hecho de que uno de los padrinos se llama Tomás Villa-nueva; podemos señalar un día para sumar lo que ha aportado el consejero del Parque Tecnológico de Boecillo a la provincia leonesa y a media mañana pasar revisión a Fomento y Medio Ambiente. El resto de la competencia pertenece a Clemente, que resume su gestión de seis años (por lo que a León afecta) con una epidemia de brucelosis que podrían inspirar un remix de La Peste , de Camus. Mientras acaban de reconocer que sin la Unión Europea y los fondos de la PAC no llegaría un euro al área rural de esta provincia, la gente disimula la emoción desengañada por los precedentes de artimañas de rescate que han lanzado sobre sus cabezas. Aún no se ha recuperado el personal de la trola en la que desembocó la Ley de Desarrollo Rural de Zapatero y se ve obligado a otro empacho a cuenta del juguete electoral que va a exponer el PP de Valladolid para justificar su desvelo por esos pobres de León. En este epígrafe, sobre desarrollo rural, podrían disertar en Omaña lo Borda, o Montañas de León, que nacieron solos mientras la opulencia política decidió echarle de comer al oso.