LA SEMANA
Plan para agosto: a la caza de Rajoy
¿Qué viene ahora?», le preguntamos al diputado convergente Jordi Jané. «Agosto será un mes dedicado a la cacería de Rajoy». «¿Vosotros sois cazadores?», repreguntamos. «Nosotros, Convergencia i Unió, no». El PNV tampoco. Hay quien interpreta maliciosamente que al nacionalismo catalán y vasco le interesa un presidente débil en España porque favorece su planes y, sin duda, Mariano Rajoy, con el desprestigio del caso Bárcenas, se ha debilitado. Pero la posición de CiU y PNV hay que interpretarla mejor en clave de estabilidad. Aunque la crítica al presidente sea ácida por la financiación irregular del PP y por las acusaciones del extesorero contra él, se aprecia como crece el número de personas entre el empresariado y en la derecha española, CiU y PNV incluidos, que prefieren un Rajoy tocado en la Presidencia antes que nuevas elecciones ahora con el riesgo de que presida el país, o lo controle parlamentariamente, cualquiera de los que se postulan para el cargo, Pérez Rubalcaba, Rosa Díez, Esperanza Aguirre o cualquier relevo interno en el PP. Alberto Ruiz Gallardón, por ejemplo. Cierto que acaba de anunciar su salida de la política cuando termine esta legislatura pero es la tercera vez que amaga con su retirada y ahí está.
La voluntad de una parte creciente del PP de que Rajoy se mantenga en el puesto, aunque sea herido, se aprecia en las páginas de algunos periódicos y en la venta en los quioscos. El domingo pasado sorprendió cómo el periodista que ha denunciado con más ahínco el caso Bárcenas, destacaba sin venir a cuento en su epístola dominical que «este periódico lleva siete elecciones ininterrumpidamente pidiendo el voto para el PP». ¿A quién iba dirigido el mensaje? A sus lectores, votantes populares, que les ha parecido excesiva la cacería del presidente. Los datos de otro periódico conservador madrileño, cercano a Rajoy, terminan de explicarlo: «Llevamos diez mil ejemplares de subida desde la última ofensiva de Bárcenas». Crítica y disgusto sí, pero sangre política no, parece leerse en el mensaje.
El empresariado consultado se expresa en términos similares. Reconoce el desastre y la pérdida de credibilidad pero teme la alternativa y prefiere que las elecciones esperen a cuando toque, en 2015. Una situación tan grave como ésta puede incluso empeorar.
Con todo, agosto se inicia el jueves todavía con el luto del inadmisible accidente del tren en Santiago y la previsión de una cacería del presidente. Ahora o se nos escapa, parece ser la consigna en algunas formaciones. Rajoy ha elegido esa fecha para dar explicaciones porque es el día que más distraído está el personal como prueban las cifras de traslados vacacionales. Serán tres horas de comparecencia, que no deben confundirse con un juicio, en vez de la moción de censura que idearon los cazadores, pero el tiempo no les acompañó para organizar la batida. «El PP hubiera podido resolver este asunto dedicándole solo siete minutos, siete, el 15 de julio en el pleno extraordinario. Dos preguntas a Rajoy de un minuto, más un minuto de respuesta a cada una y una cola de breve diálogo», estima el senador por Girona Jordi Xuclà. Los asesores de Rajoy fallaron y dejaron hinchar el bulto que debe extirparse ahora. Pero dejará secuelas. Lo saben.
De modo que la política española se dedicará a batir la pieza de Rajoy en agosto comenzando por los fuegos artificiales del día uno. Tratando de huir de una situación así, el presidente andaluz ha anunciado su marcha en septiembre con lo que no habrá montería en Sierra Morena y el foco se centrará exclusivamente en Mariano Rajoy. Atentos a su filigrana en la tribuna del Congresode los Diputados. Se intuye sin desperdicio.