Nuevos desafíos para la DO Tierra de León
La constitución del pleno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Tierra de León y la elección de nuevo presidente cierra en este caso el proceso abierto por orden de la Junta para la renovación de los órganos rectores de los sellos de calidad de Castilla y León
—once en la provincia—, pero que en el caso de la DO Bierzo se pospone al menos hasta el próximo día 13 al haberse presentado una impugnación.
La llegada al cargo del primer presidente electo desde que Tierra de León es denominación de origen —hasta el 27 de julio de 2007 fue Asociación de Vinos de Calidad de Tierras de León, heredando su órgano rector— y la composición de un plenario de amplia y variada representación deben suponer un punto de inflexión para un colectivo que integra a 380 viticultores titulares de 1.340 hectáreas de viñedo y 33 bodegas que en la vendimia pasada recogieron y procesaron casi 3,9 millones de kilos de uva —récord histórico de producción— y comercializaron 2,1 millones de botellas de vino de calidad certificada.
Sin embargo, pese a esas cifras, a la calidad creciente de los vinos, a la excelencia y singularidad de sus rosados y a la riqueza que supone disponer de dos variedades autóctonas únicas y diferenciadoras, ni el Prieto Picudo ni el Albarín han alcanzado el reconocimiento comercial que merecen. Su proyección en los mercados nacionales e internacionales es el primer reto que deberá afrontar la nueva dirección desde la unidad de todos y a partir de criterios que marquen también un tiempo nuevo.