Diario de León
Publicado por
MARGARITA TORRES
León

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Después del robo, y recuperación gracias a la Guardia Civil, del busto de Marco Aurelio el de Quintana, los restos de la otrora ilustre villa, por unos días de nuevo famosa, vuelven al sueño de los justos bajo toneladas de tierra de desinterés patrimonial. Ya nadie habla de los antaño célebres principia, el cuartel general de la Legio VII Gémina, del que salieron emperadores como Galba, que descabelló al majadero Nerón, o Trajano. Tampoco nadie recuerda que no tenemos calles dignas para algunos de nuestros reales monarcas, pero mantenemos otras de dudoso gusto o recuerdo.

Y hablando de reyes y fauna con poder vario, siguen coleteando noticias monárquicas por aquí y acullá. Cuentan que la infanta Cristina marcha a Suiza, que la Letizia se enfurruña y grita al marido, que la pobre doña Sofía, la dignidad hecha persona, ya no sabe ni dónde meterse. Un panorama negro. Una Casa Real que ya sale, día sí, día también, compartiendo tabloide en el Sálvame con los pendientes de Karmele y los rolletes de Olvido, con Pantojines y hormonados varios.

Casi que prefiero los viejos tiempos, cuando los bastardos de Carlos V se criaban en Matadeón de los Oteros o en Zamora, cuando Felipe II ordenaba a Ambrosio de Morales que saqueara los fondos de la biblioteca de San Isidoro para engrandecer la del Escorial, cuando Alfonso I de Aragón, El Batallador , robaba cruces y cálices en Sahagún y León a dos manos -algunas las devolvió, eso sí- o cuando el rey Alfonso VIII de Castilla, el que mataba moros en Las Navas de Tolosa, arrasó con la historia de los judíos de Puente Castro. Qué siglos aquellos: zorrones desorejados, truhanes de medio pelo, escritores que iban de cultos, beatos de armario… Estoy convencía que entonces, como ahora, los campesinos que pagaban con sus impuestos los desmanes de los poderosos, chafardeaban en los concejos sobre las amantes reales o los chorizos de la corte. Cualquier excusa es buena para evitar afrontar una realidad dura. Entonces y ahora.

Aposté con un buen amigo que, cuando las malas noticias llegaran de Europa o de ese engendro llamado FMI que desea bajarnos los sueldos, retornaría la liga en su máximo esplendor y alcanzaría cotas de gran share la casquería televisiva. Hete aquí que ambos momentos se acercan en lontananza, mientras el país se refocila con los cotilleos y vive con intensidad el Bárcenas Gate, minuto a minuto, soñando, iluso, que vivimos en una democracia capaz de regenerarse a sí misma. Algunos están acostumbrados a dejarlo todo como está, pensar que nada se puede alterar y rendirse, entregarse a las aguas. Cuando lo hacen, todos perdemos. Sólo los peces muertos son llevados por la corriente. El cambio, sin embargo, ha de empezar por nosotros mismos. Les recomiendo encarecidamente una película: Cadena de favores . Sería un buen comienzo.

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