EDITORIAL
Diputaciones, ejemplo de ayuda de emergencia
Los destinatarios de las ayudas de primera necesidad, aquellas que están dirigidas a los que menos tienen, se han incrementado extraordinariamente a causa de la grave crisis económica, que además se está cebando con esa clase media en la que el paro está estigmatizado hasta el punto de dejar ya sin recursos a muchos ciudadanos.
Si hasta el estallido de la crisis estas ayudas eran importantes, ahora están resultando imprescindibles. Bancos de alimentos, ayudas de primera necesidad y pagos de hipotecas que evitan desahucios son sólo alguna de las muchas iniciativas que las administraciones están obligadas a poner en marcha. Iniciativas que evitan el deterioro cada vez mayor de la sociedad porque sirven para rescatar a unos ciudadanos que ven cómo todo ese estado del bienestar, que les habían contado y en el que ellos creían estar incorporados, se ha desmoronado a su alrededor como un castillo de naipes.
Las diputaciones han sabido verlo y están redoblando sus esfuerzos para tratar de salvar de la miseria a muchas familias. Nunca como hasta ahora la acción de gobierno de cualquier administración tuvo tanto que ver con lo que es su fin en sí misma: el servicio a los ciudadanos.
Un servicio que las diputaciones han comprendido que debe ser, y de hecho ya lo es, su principal prioridad. Eso las convierte en un ejemplo para el resto de instituciones. Un ejemplo que debe ser, además de aplaudido, seguido por el resto porque, hoy más que nunca, la prioridad son los más necesitados.