EDITORIAL
Cecale debe dar ejemplo y evitar gastos superfluos
Si para está sirviendo la grave crisis económica, que está enquistada y que no parece tener fin, es para poner sobre la mesa el despilfarro que, en muchos casos, se estaba llevando a cabo en las diferentes administraciones públicas. Un exceso de gasto, reconocido por todo el mundo, y sobre el que se aseguró era necesario actuar antes de que se convirtiera en un problema estructural. Pero los números rojos no sólo llegaron a las arcas públicas. Las centrales sindicales y la patronal no fueron ajenas a una falta de crédito, que en no pocas ocasiones, escondía una serie de excesos. La patronal de los empresarios de Castilla y_León, Cecale, está tratando de salir de una crisis estructural y económica, que le obligó incluso a pedir dinero prestado a sus organizaciones provinciales. Un crédito que, en su día se dijo tendría que devolver y que iba ligado a un plan de viabilidad, que ya está sobre la mesa, pendiente de su aprobación. Con estas mimbres no se entiende ahora la cerrazón de su presidente por colar dentro de ese plan de futuro, que más parece un plan de salvamento, la compra de un coche y el gasto de un chófer para que lo traiga y lo lleve. La economía de la patronal tuvo que ser rescatada por las provincias y Cecale siempre ha exigido la racionalización en el gasto de las administraciones. La patronal, la misma que en no pocas ocasiones reclama sacrificios salariales y laborales a los trabajadores de la Comunidad, está obligada a aplicarse las mismas políticas de ajuste y de recorte que exige al resto. Recuperar ahora el coche oficial y el chófer, que ya había sido eliminado por la anterior ejecutiva ante el vacío de la caja de la confederación empresarial, demuestra que para Cecale los ajustes, los recortes y los sacrificios sirven para el resto, pero no para ella. La patronal empresarial debe evitar los gastos superfluos, entre otras cosas porque, como organización importante de la Comunidad, que lo es, está obligada a dar ejemplo. No se puede exigir sacrificios, mientras se practica el despilfarro.