CORNADA DE LOBO
Vintássss...
Tiene la lengua francesa una forma de sonar que la hace casi perfecta para reñir (todas sus palabras son agudas, no hay llanas ni esdrújulas)... ideal para enamorar (lame la oreja si se susurra)... y muy indicada para la pedancia... a ver: ponte ante un mueble viejo y di vintássss con cara enterada de connoisseur ... así, vintássss, alargando un poquito la sílaba... pues bien, que baje Dios y vea si no pareces todo un lorito calvo o un insufrible pedante columpiándose en la jaula de las palabras de moda sobada.
Vintage.
El caso es que esta palabra es inglesa, pero no pueden ocultar que se la robaron a los franceses, vendage , vendimia, cosecha de tal o cual año... los ingleses son así y a sus aristócratas refinados les gusta la peluca, el minué y citar algo en francés... les da rango antiguo, o sea, vintage... de hecho, la única leyenda que figura en el escudo británico está escrita en francés y no en inglés, Dieu et mon droit .
En fin, lo que antes se llevaba el trapero o el camión de la basura lo llaman ahora vintage... ¿es por hacerlo moda y así ponerle precio al desván que hay que saldar para parchear la crisis?... seguro que alguien lo pagará regustándose con esta palabrita-florero.
Toda moda invita al abuso.
Ahí está ahora repetido hasta hacerse matraca eso de «en sede judicial»... políticos y periodistas se empecinan en llamar al juzgado de esta forma... y por lo mismo llaman a las Cortes «sede parlamentaria», ¡cuánto pisto!... ¿tardarán mucho en llamar a la sucursal sede bancaria , a la pedanía sede municipal , a una asociación de tenderos sede cameral o al césped del estadio sede futbolística ?...
Sede... lo curioso es que viene del latín, significa asiento... y, con más propiedad, silla o trono del obispo que, si tuviera dosel, lo llaman solio... lagarto, lagarto, nuestros políticos aprendieron a hablar en público copiando homilías... y no es lo único que copiaron a los curas (sus asambleas son misas con altar para los barandas y banco corrido para el feligrés militante)... y si tienen tanta gana de convertir lo suyo en sede (santa), es porque no pueden ocultar su inclinación innata a pontificar.