Diario de León

LA 5ª ESQUINA

Villar de los mundos olvidados

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jesús a. courel
León

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Cuando Javier Rivera Blanco publicó su Guía del Bierzo (1978), ya se refería a Villar, Salas y Lombillo, como agrupación de interés patrimonial admirable y, en especial, señalaba Villar de los Barrios, por su extraordinario pintoresquismo, como uno de los lugares más hermosos del Bierzo. A José María Luengo, gran observador y estudioso de la arquitectura estilística de la comarca berciana, tampoco le pasó desapercibida la notable colección de edificios barrocos de estos pueblos, de gran mérito por su artística plasticidad.

De los conjuntos urbanísticos de Salas y Villar, resaltaba un grupo de casonas solariegas que, «aún dentro de su parca sencillez, tienden a vigorizar el concepto de arquitectura ponderada, con gracia innata, distinción y señorío, cualidades que raramente pueden alcanzarse en otros pueblos». Para Augusto Quintana, en su Guía del Bierzo (1965), Villar de los Barrios poseía un extraordinario número de edificaciones solemnes, severas y enormes, con escudos de Capelos, Yebras, Valcarcel, Salazares, etc. Y recuerda la divisa de los Capelo: «Yo soy Capelo, que a tres acometo, a cuatro no huyo y a cinco no he miedo».

Como continuador del espíritu de los Capelo, tiene el pueblo de Villar de los Barrios a Nicolás de la Carrera, heredero de uno de esos caserones e hijo pródigo que cual Ulises vuelve con ánimo de buscar bellezas en las sombras, de evitar las cenizas del olvido a Los Barrios; del que antaño hablaron las citadas guías a través de Adelino Yebra, cuyo famoso museo de Villar sirvió para eludir el silencio al que estos pueblos parecían condenados. Aquella colección de monedas, pinturas, armas, muebles y documentos que atesoraba este último hidalgo, cuando el mundo comenzaba a prescindir de Villar, desapareció tras su muerte y el pueblo quedó enmudecido, como Macondo bajo las lluvias torrenciales, hasta la llegada de Nicolás. Y de Calixta, su mujer, además de sus dos hijos.

Su Festival «Villar de los Mundos» arranca mañana con una serie de actividades culturales, cocinadas entre los vecinos y con pocas ayudas, incluyendo la publicación de un libro sobre los Barrios de Salas, editado por el método de suscripción popular, ahora llamado crowdfunding. Termina diciendo Augusto Quintana que el viajero «que llegue con afanes de ver y de gozar, puede llegar a mucho más aquí. Tiene bien donde solazarse». Con Villar de los Mundos, este tesoro espléndido, arrinconado por la desidia de muchos, resucita para aliviar el abandono, pero con la urgencia de nuestras miradas, apoyo y participación, para evitar la eterna deserción y la habitual letanía de que... Había que hacer algo.

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