CRÓNICAS DE ACULLÁ
La «goma»
Ami el ciclismo —alpiste al margen— dejó de interesarme casi por completo desde la jubilación de Pedro Delgado, porque Indurain tenía muy poco de épico en sus gestas. De los tiempos de Perico lo que más me emocionaba era aquella forma taimada de hacer la «goma», el término con que en el argot se describe bien la estratagema o bien la agonía del pedaleador que se descuelga momentáneamente del grupo para luego incorporarse a él con más o menos posibilidades de triunfo. En el caso de Perico la mayoría de las veces se trataba de una clara estrategia. Se hacía el flojo una y otra vez y de repente lanzaba el zarpazo dejando clavados a sus rivales. Esa doble lectura de la génesis de la «goma» es, pese a la emoción malsana con la que desde fuera de la provincia y de Ponferrada se contemplan los vaivenes en el futuro del Mundial de Ciclismo 2014, la que no se acaba de adivinar entre la organización del campeonato.
Mientras el alcalde y su equipo intentan no transmitir signos de flaqueza, las sensaciones que filtran los mandatarios de los organismos internacionales y federativos no descartan el agotamiento. A la mayoría de los ponferradinos, de los bercianos y de los leoneses le gustaría pensar que la última cita de la Toscana ha sido el último descansillo desde el que se lanzará el ataque decisivo a la cumbre mundialista de septiembre del año que viene. Pero todo invita a pensar que la desazonante «goma» seguirá dominando la carrera hacia Ponferrada 2014 mientras la superagencia encargada de cerrar los patrocinios no encuentre las transfusiones de pasta necesaria que vigoricen la organización y despejen todas las dudas.
A diferencia de lo que ocurre en el terreno deportivo, en el político el periquismo epopéyico no es lo que más aprecia la «afición». A estas alturas lo que el administrado desearía es que sus rectores tuvieran enfilada la cima a lo Indurain y sin jugar a superhéroes. La gran esperanza que tenemos muchos es que la etapa en línea del mundial lleva camino ya de contrareloj. Ponferrada y sus gestores tendrán un grave problema si se pierde la organización, pero el descomunal problemón será ya el de la UCI para hallar una alternativa. Ya se sabe. Si le debes mil euros al banco tú tienes un problema; si le debes cien millones, el jaleo será el del banco. Y a los de la UCI les gusta cobrar, pero trabajar...