PANORAMA
Gracias por su visita
Tenemos mucho miedo a repartir cualquier cosa, pero sobre todo a lo escasea. Restringir la hospitalidad no es algo privativo nuestro, ya que la UE confiesa su fracaso al intentar enfrentarse el problema de la inmigración. La tragedia de Lampedusa ha herido la sensibilidad incluso de quienes no la tienen. Me parece que fue Schopenhauer el que descubrió que tiene menos importancia lo que le puede suceder a cualquier hombre a lo largo de la vida, que la manera cómo lo siente. Miramos a nuestros visitantes de dos modos: como intrusos si son pobres y como benefactores si son acaudalados. No somos racistas, pero distinguimos a un jeque que se baje de un yate marroquí que venga en una patera. No es cuestión de epidermis. Lo que más nos interesa de cualquier persona que aspire a vivir con nosotros no es la pigmentación, sino la cartera.
Verán ustedes como se resuelve el problema de Eurovegas, que tiene más o menos enfrentados al Ejecutivo y al Gobierno de Madrid. Sus dos líderes, tanto Mariano Rajoy como Ignacio González, son del PP. Tienen la obligación de entenderse y todo consiste en cambiar la legislación antitabaco para que no parezca solo puedan fumar los ricos y algún pobre que otro, a condición de que en esa sala no haya crupieres o los que haya otorguen permiso, al grito de «¡hagan juego, señores!» y les ayuden a encender sus cigarritos a los que olvidan que se juegan su salud porque se están jugando su dinero, que es lo primero. Incluso en zonas de tragaperras que no necesitan personal será posible hacer señales de humo. Desperdiciar la oferta de Eurovegas sería hacer el indio y eso no le gusta ni a los pobres ni a los ricos.